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Por qué los humanos hemos multiplicado el riesgo de zoonosis, enfermedades pandémicas que saltan de animales a personas

Murciélago.
Los murciélagos son a menudo reservorios de enfermedades zoonóticas.
@[Pixel-Mixer de Pixabay] via canva.com

La pandemia de la covid ha supuesto una ruptura sin precedentes en la vida del mundo entero. Desde que el virus saliera (probablemente al menos) de un murciélago en una remota cueva del sur de China, ha matado a millones de seres humanos y ha infectado a un número mucho mayor.

Por supuesto, se trata de un virus particular, pero no es el único que podría provocar un episodio semejante. Muchos de ellos, precisamente, se esconden en reservorios animales; y la creciente invasión de su hábitat solo nos acerca a la apertura de una nueva caja de pandora.

Las zoonosis, mayoría entre las enfermedades epidémicas

Así lo pone de manifiesto, por ejemplo, un informe conjunto elaborado por el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente y el Instituto Internacional de Investigación Ganadera. En dicho documento, los organismos observan una tendencia ascendente en la incidencia de enfermedades zoonóticas en poblaciones humanas y la atribuyen a la degradación del entorno natural: por la explotación de la tierra o de la vida silvestre, por la extracción de los recursos naturales, por el cambio climático antropogénico...

Precisamente, no tenemos más que pensar en algunas de las últimas pandemias y grandes epidemias para encontrar un buen número de ejemplos. Son zoonosis los dos conocidos primos de la covid-19, el SARS y el MERS; lo son también los grandes brotes de ébola que periódicamente asolan el área ecuatorial de África; el SIDA, las epidemias locales del virus del Nilo Occidental, el dengue o el zika...

De hecho, como recoge un artículo publicado en la plataforma Frontiers  se estima que el 75% de las enfermedades humanas emergentes actualmente son zoonóticas; sobre el porcentaje total de las enfermedades humanas, las procedentes de animales representan el 60%.

Por qué los seres humanos aumentamos el riesgo

Un estudio recientemente publicado en la revista especializada Nature ha descrito de qué manera el sistema actual está favoreciendo la transmisión de enfermedades desde animales a seres humanos.

Según estos autores, adscritos a la Universidad de Georgetown (Estados Unidos) el cambio climático (sobre cuyo origen antropogénico hay unanimidad entre la comunidad científica) está obligando a un buen número de especies de animales salvajes a desplazar sus hábitats, a medida que las condiciones ambientales cambian. Y, debido a la invasión de su hábitat por los seres humanos y sus actividades, esto aumenta drásticamente la posibilidad de que entren en contacto con otras especies de mamíferos, por ejemplo (pero no sólo) las domésticas, lo que a su vez implica el riesgo de que se contagien patógenos unas a otras.

De esta manera, se produciría una reestructuración en el viroma de los mamíferos, incrementando drásticamente las oportunidades para que los virus (y otros tipos de patógenos) surjan en nuevas áreas y en nuevas especies, lo que a su vez prepara el camino para que se adapten y acaben pasando a los seres humanos.

La necesidad de tomar medidas

El estudio pone números a la realidad que describe. Por ejemplo, estima que al menos 10.000 especies víricas tienen la capacidad de infectar a los humanos, pero que la gran mayoría de ellas circula de manera silenciosa en animales salvajes. De la misma manera, calculan que, con las proyecciones actuales en base al cambio climático y a los usos de la tierra, para el año 2070 al menos 3.139 especies de mamíferos se desplazarán de sus áreas de origen en búsqueda de nuevos hábitats.

Las áreas en las que los autores predicen que se produzca agregación de especies es en  zonas de alta elevación, puntos calientes de biodiversidad y regiones con una alta densidad de población en África y Asia; en estos entornos, la transmisión de virus entre especies podría aumentar hasta 4.000 veces.

Esta perspectiva incita a tomar medidas que reduzcan el riesgo en la medida de lo posible. Como es lógico, dicen, deben ser drásticas; concretamente, los investigadores apuestan por la vigilancia viral y el rastreo del rango geográfico de las especies dado que, argumentan, los objetivos marcados por acuerdos como el de París (que la temperatura global del planeta no aumente más de dos grados en este siglo) no lograrán impedir este desenlace.

Referencias

ONU - Programa para el Medio Ambiente, COVID-19 Respuesta, International Livestock Research Institute, CGIAR. Prevenir próximas pandemias. Zoonosis: cómo romper la cadena de transmisión (2020). Consultado online en: https://www.unep.org/es/resources/report/preventing-future-zoonotic-disease-outbreaks-protecting-environment-animals-and

Bueno-Marí R. et al. Editorial: Emerging zoonoses: eco-epidemiology, involved mechanisms, and public health implications. Frontiers in Public Health (2015). Consultado online en: https://www.frontiersin.org/articles/10.3389/fpubh.2015.00157/full

Carlson, C.J., Albery, G.F., Merow, C. et al. Climate change increases cross-species viral transmission risk. Nature (2022). https://doi.org/10.1038/s41586-022-04788-w

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