El nuevo método para tratar el síndrome del túnel carpiano sin necesidad de cirugía

Un doctor tratando el síndrome del túnel carpiano.
Un doctor tratando el síndrome del túnel carpiano.
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El síndrome del túnel carpiano es una lesión neuromuscular relativamente común que a menudo aparece como resultado de la realización de movimientos repetitivos con las manos, tales como teclear o tocar un instrumento musical.

En la actualidad, el principal tratamiento disponible especialmente en los casos más graves es la cirugía, que suele lograr resultados muy satisfactorios. No obstante, ahora un grupo de científicos ha presentado un método que podría solucionar el problema de una manera mucho menos invasiva.

Una alternativa a la cirugía

Según han presentado en la convención anual de la Sociedad Radiológica de Norteamérica y tal y como recoge el portal de noticias científicas EurekAlert!, el síndrome del túnel carpiano es una neuropatía provocada por la presión de los nervios y tendones medianos que atraviesan el canal que da nombre a la afección.

El procedimiento quirúrgico más típico para aliviar esta presión consiste en la sección del ligamento carpiano, lo que requiere realizar una incisión en la muñeca del paciente.

En cambio, el método que proponen los autores de este trabajo, llamado hidrodisección, consiste en inyectar un líquido salino de manera que separe el nervio de los elementos circundantes. Para identificar correctamente el nervio objetivo, suele emplearse un sistema de guía por ultrasonidos.

Eficacia sin corticosteroides

Ya se habían realizado algunos estudios previamente que apuntaban al potencial de la hidrodissección para tratar este problema. La novedad en este caso, no obstante, es que estos investigadores han podido evitar la inyección de corticosteroides, que anteriormente siempre se había realizado y no estaba claro si distorsionaba los resultados del procedimiento.

En este ensayo clínico aleatorizado, los doctores reclutaron a un total de 63 pacientes con síndrome de túnel carpiano y les realizaron ecografías previas y posteriores al procedimiento. Después, los dividieron en tres grupos: uno se trató sólo con la hidrodisección con inyección salina, otro con hidrodisección con corticosteroides y otro sólo con inyección guiada de corticosteroides.

El seguimiento se llevó a cabo a las cuatro semanas, a las 12 semanas y a los seis meses. En el primer punto de control, todos los grupos mostraban una reducción del dolor; en el segundo, los que habían recibido hidrodisección habían continuado mejorando mientras el que sólo había recibido la inyección de corticosteroides había experimentado una recurrencia de los síntomas.

En una hora, de vuelta a la actividad

La gran ventaja de la hidrodisección frente a la cirugía radica en lo rápido, cómodo y poco invasivo del procedimiento: apenas lleva entre 10 y 15 minutos. Además, sus costes son muy bajos ya que no requiere ningún equipamiento especial o de alta gama.

Los pacientes, dicen los autores, se mostraron muy satisfechos. La hidrodisección no requiere hospitalización ni anestesia; en apenas una hora, ya podían reincorporarse a su trabajo.

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