Editar genéticamente a mosquitos para que no puedan vernos: una nueva estrategia para controlar enfermedades

Gráfico que muestra el efecto de la eliminación de Op1 y Op2 en los mosquitos Aedes aegypti.
Gráfico que muestra el efecto de la eliminación de Op1 y Op2 en los mosquitos Aedes aegypti.
Craig Montel et al. / CURRENT BIOLOGY

Las técnicas de edición genética han dibujado un nuevo horizonte de posibilidades que apenas estamos empezando a descubrir, a medida que vamos encontrando aplicaciones posibles para esta tecnología.

Ahora, un grupo de científicos de la Universidad de California en San Diego ha decidido explorar uno de estos nuevos caminos aplicando esta tecnología a la epidemiología. Más concretamente, han llevado a cabo un experimento, publicado en el medio especializado Current Biology, en el que se emplea la técnica CRISPR-Cas9 para reducir la capacidad de cierto tipo de mosquitos de transmitir enfermedades infecciosas.

Mosquitos ciegos a los humanos

El mosquito Aedes aegypti, conocido comúnmente como mosquito momia, es un importante vector de fiebres tropicales como el dengue, la fiebre amarilla, el zika o el chikungunya; enfermedades que en conjunto afectan cada año a millones de seres humanos en todo el mundo. Por ello, desde hace años se buscan estrategias para controlar sus poblaciones (que gracias al calentamiento global crecen y aparecen en lugares en los que el insecto no era previamente endémico, como es España) y proteger a las personas de su picadura.

En esta línea, los autores de esta investigación se plantearon modificar a estos mosquitos con un gen que les dificultase la detección de presas humanas y que fuese heredable, de forma que la mutación deseada se extienda por una población del mosquito en concreto. Si esto funciona, no sólo disminuirán las picaduras y por tanto el riesgo para la personas sino que una población determinada debería reducirse considerablemente al tener las hembras (que son las que nos pican) una nueva dificultad para alimentarse.

A la hora de cazar, las hembras de los Aedes aegypti (que son de actividad diurna) se apoyan en varios sentidos, si bien los principales son la detección de CO2 (emitido por la respiración de los animales terrestres) y la visión (los mosquitos se sienten atraídos por zonas oscuras en su campo de visión). Cuando se aproximan a una víctima potencial, también la detectan por el calor que emite y por el olor que desprende.

Por ello, los investigadores averiguaron cuáles son los pigmentos visuales presentes en los ojos de la hembra del mosquito (principalmente dos, Op1 y Op2) y emplearon la técnica CRISPR para eliminar cada uno de ellos por separado y ambos en conjunción.

Gráfico que muestra el efecto de la eliminación de Op1 y Op2 en los mosquitos Aedes aegypti.
Gráfico que muestra el efecto de la eliminación de Op1 y Op2 en los mosquitos Aedes aegypti.
Craig Montell et al. / CURRENT BIOLOGY

Lo que encontraron es que los mosquitos a los que se les había sustraído uno de los pigmentos se comportaban igual que aquellos que poseían los dos, pero que aquellos a los que se les habían eliminado los dos no se dirigían a los objetos oscuros, pese a seguir reaccionando (aunque de manera más débil) a algunos estímulos visuales.

Es decir, los mosquitos, sin haberse quedado completamente ciegos, habían perdido el mecanismo de detección de presas potenciales que les llevaba a dirigirse hacia los objetos oscuros. En cierto modo, podría considerarse que esta modificación genética hace invisibles a los humanos (y otros animales) a ojos de los mosquitos.

Gráfico que muestra la distribución de mosquitos no modificados y mosquitos a los que se les había sustraído únicamente un pigmento visual dentro de un túnel de viento con dos objetos (uno claro y otro oscuro), en diferentes condiciones.
Gráfico que muestra la distribución de mosquitos no modificados y mosquitos a los que se les había sustraído únicamente un pigmento visual dentro de un túnel de viento con dos objetos (uno claro y otro oscuro), en diferentes condiciones.
Craig Montell et al. / CURRENT BIOLOGY
Gráfico que muestra la distribución de mosquitos a los que se les sustrajeron los pigmentos visuales Op1 y Op2 dentro de un túnel de viento con dos objetos (uno claro y otro oscuro), en diferentes condiciones.
Gráfico que muestra la distribución de mosquitos a los que se les sustrajeron los pigmentos visuales Op1 y Op2 dentro de un túnel de viento con dos objetos (uno claro y otro oscuro), en diferentes condiciones.
Craig Montell et al. / CURRENT BIOLOGY

Hacia la aplicación en el futuro

Los resultados son prometedores, pero la aplicación de este tipo de tecnologías es algo muy delicado. De hecho, no es la primera vez que se investiga la posibilidad de modificar mosquitos con RISPR-Cas9, pero hasta ahora ninguno de los experimentos que se han realizado ha podido ponerse en práctica fuera del laboratorio.

En particular, existen determinados temores que apuntan a que la caída en la población de mosquitos puede tener efectos sobre el equilibrio ecológico que a menudo son muy difíciles de prever. Por ejemplo, los machos de varias especies de mosquitos cumplen un importante papel como polinizadores, por lo que su desaparición podría conllevar graves consecuencias para las plantas que dependen de ellos.

Otro miedo que se ha formulado es la posibilidad de que la desaparición o reducción de los mosquitos deje un nicho ecológico que sea llenado por otras especies de mosquitos, algunas de las cuales podrían también transmitir graves enfermedades a las personas.

Esto no quiere decir que no exista un futuro para esta clase de tecnologías, sino más bien que es necesario comprender todo su potencial y sus ramificaciones antes de poder emplearlas con seguridad en el campo de la epidemiología, y que esta aplicación, llegado el día, debe llevarse a cabo de la mano no sólo de genetistas y epidemiólogos sino también de ecólogos e incluso de los residentes de aquellas zonas que vayan a verse afectadas.

Mostrar comentarios

Códigos Descuento