Por qué un cáncer como el de Ana Rosa podría tener unos de los mejores pronósticos de recuperación

Ana Rosa Quintana, presentadora de 'El programa de Ana Rosa'.
Ana Rosa Quintana.
MEDIASET
Ana Rosa Quintana anuncia que tiene cáncer de mama y deja temporalmente su programa.
EP

El cáncer de mama, como el que este martes anunció públicamente que padecía la presentadora Ana Rosa Quintana, es uno de los más frecuentes en Occidente y en el mundo; aproximadamente, representa un tercio de todas las neoplasias malignas en mujeres que se dan en el planeta.

Afortunadamente, también es uno de los que tiene mejor pronóstico: en España, la tasa de supervivencia a cinco años (es decir, la probabilidad que existe de seguir con vida cinco años después de recibir el diagnóstico) es del 82,8% de forma global y superior al 99% en las personas a las que se les detecta el cáncer exclusivamente en la mama, según indica la AECC.

Las diferencias en cada caso concreto

Hay que tener en cuenta que estas cifras se extraen de grandes estadísticas, por lo que no son necesariamente aplicables a todos los casos. De hecho, a la hora de emitir un pronóstico para una paciente concreta (algo que siempre debe realizar un médico) hay que tomar en consideración sus características específicas y las de su cáncer.

Así, las expectativas varían según el tamaño de la masa tumoral, la afectación axilar (afectación por el cáncer de uno o más ganglios linfáticos en la axila), el estadio tumoral (la fase en la que se encuentra el cáncer), el tipo histológico (definición del tumor según el grado de anormalidad y la velocidad de reproducción y diseminación de las células cancerosas), la presencia o ausencia de HER2 (una hormona que interviene en el crecimiento de las células y que es más abundante cuando existe una mutación en el gen del mismo nombre), el índice de proliferación (velocidad a la que se produce la división celular), los receptores hormonales presentes y la invasión linfo-vascular  (afectación de los canales linfáticos o los vasos sanguíneos).

En cuanto a la paciente, los tres factores que tienen la mayor influencia en el pronóstico son la historia clínica previa (y especialmente la comorbilidad con otras formas de cáncer), la edad y la raza. También se han encontrado algunas diferencias estadísticas en función de si se ha sido madre o no, la edad de comienzo de la menstruación, la edad del primer embarazo si lo ha habido, el consumo de anticonceptivos, las terapias de sustitución de estrógenos, la dieta rica en grasas, la obesidad, los antecedentes de depresión clínica, el consumo de alcohol y tabaco, la falta de vitamina D o exposición al sol y los antecedentes familiares.

¿Qué es lo que apunta a un mejor pronóstico?

Así, el perfil de la paciente de cáncer de mama con mejor pronóstico es el de una mujer que recibe el diagnóstico siendo mayor de 40 años y de raza distinta a la negra, sin cánceres previos o coincidentes y sin antecedentes familiares de los tipos de cáncer de mama más graves (más en general, sin antecedentes familiares de ningún cáncer). 

Otras condiciones que se darían en este caso prototípico (aunque el alcance y la naturaleza de su influencia en el pronóstico están mucho menos claros) es el haber sido madre varias veces, que el primer embarazo si lo ha habido haya sido en la década de los 20 a los 30 años de edad, que no haya habido un inicio precoz de la menstruación, que no consuma ni haya consumido de manera regular alcohol ni tabaco, que se encuentre en su peso normal, que lleve una dieta equilibrada, que no haya recibido terapia de sustitución de estrógenos, que no haya consumido anticonceptivos orales, que tenga niveles normales de vitamina D y que no haya padecido trastornos depresivos.

Por su parte, tal y como recoge un trabajo de revisión publicado en la Revista Cubana de Cirugía, los tumores que tienen mejores expectativas son aquellos que se detectan en los estadios tempranos de la enfermedad; cuya masa es pequeña; que se encuentran localizados; en los que no hay afectación metastásica en los ganglios de la axila; que son de tipo histológico no invasivo (aproximadamente un 10% de todos los que se detectan) o son carcinoma tubular, cribiforme, coloide y papilar (los que tienen, en cambio, peor pronóstico son el carcinoma medular, el carcinoma agudo de la mama, la enfermedad de Paget y los carcinomas ductales infiltrantes); HER2 negativos; con bajo índice de proliferación; sin receptores de estrógeno (ER-negativo) ni de progesterona (PR-negativo; en conjunto, HR-); y sin invasión linfática ni vascular.

Cómo conocer todos estos signos

Como vemos, muchos de estos factores se conocen como resultado de diversas pruebas médicas, por lo que hay que insistir en que la evaluación del tumor y la emisión de un pronóstico deben quedar siempre en manos de un especialista.

Sea como sea, lo que sí que es importante es, incluso aunque no haya motivos de entrada para sospechar nada, mantener una cierta vigilancia adquiriendo el hábito de palpar habitualmente los senos en busca de cualquier signo y de realizarse mamografías periódicas.

De la misma forma, es importante adoptar conductas destinadas a minimizar el riesgo en aquellos factores que son modificables, evitando por ejemplo el consumo de alcohol y tabaco y adoptando una dieta sana y equilibrada.

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