Un joven independentista consiguió (forzó) que un comerciante cerrara su negocio para unirse a la huelga general del lunes. Le dijo que así se dañaba a la economía española. Ahora, la prima de riesgo sube y la bolsa baja. Pero empresas catalanas como Oryzon huyen para instalarse en Madrid. Si llega a producirse un tsunami económico, lo destruirá todo. Los tsunamis no entienden de independentismos.