La aceleración del cambio está provocando que nuestros conocimientos se queden obsoletos en poco tiempo. En un estudio reciente de PwC se encontró que el 62% de los CEOs consideran que cada vez es más difícil encontrar trabajadores con las capacidades que se necesitan para hacer crecer sus negocios.

Tener un grado o un master da igual, todo cambia a una velocidad jamás vista antes y por ello cada vez más personas entienden que deben seguir formándose. Un factor que está incentivando aún más el aprendizaje a lo largo de la vida es la automatización del trabajo. En el estudio de McKinsey Global Institute del año 2017 se estimaba que el 50% de las actividades laborales por las que las personas son remuneradas podrían ser automatizadas en los próximos años.

En la próxima década más del 50% de los trabajos requerirán habilidades cognitivas complejas, el razonamiento lógico o las habilidades sociales. Curiosamente, las personas han recibido muy poca formación en estas destrezas. Otro factor que está revolucionando todo es la tecnología: como la robótica avanzada, los vehículos autónomos, la ciberseguridad, la inteligencia artificial o, en el futuro, la computación cuántica.

El desafío se deriva de que estas tecnologías son difíciles de aprender. La solución es trabajar un tipo de aprendizaje que no sea muy técnico, centrándose más en el impacto de las mismas para las distintas industrias. La buena noticia es que la mente humana está diseñada para aprender no solo en la juventud, sino a lo largo de la vida.

Al aprender alcanzamos mayores niveles de actividad cerebral, lo que produce un efecto de bienestar mental. Podemos optar por aprender a ser más especialistas o polímatas. Estas últimas personas son aquellas que dominan varias áreas de conocimiento con gran profundidad.

Según un estudio de Deusto Business School y 3M parece ser que la polimatía impacta de forma positiva en la creatividad, resiliencia y polivalencia. Parece inevitable que vamos a tener que formarnos continuamente para renovar nuestros conocimientos.

Podremos integrar formación presencial, online y mixta. Será posible hacer uso de la ludificación y la inteligencia artificial para tener incluso nuestros propios profesores virtuales. El reto será gestionar el tiempo y ser capaces de concentrarnos ante la avalancha de información que se nos viene encima.