Entre las modas recientes hay una especialmente extendida que ha llegado a desbordar lo hípster para extenderse por toda la sociedad, como es la del consumo de proximidad. Nada se considera más deseable que beber cerveza o vino local para acompañar una comida elaborada con productos cultivados a corta distancia del lugar donde se consumen; la tendencia une la recuperación de sabores antiguos y variados con la lucha por la ecología al reducir los costes de energía y contaminación del transporte de las materias primas. Lo curioso es que gracias a una serie de innovaciones tecnológicas interrelacionadas ese proceso pronto va a afectar no sólo a comidas y bebidas, sino también a los productos de la industria: la era de las macrofactorías ultraeficientes y remotas como origen de nuestros productos manufacturados está a punto de terminar. Llega la era de la fábrica de proximidad. La tendencia une la recuperación de sabores antiguos con la lucha por la ecología

Local Motors es un ejemplo: se trata de una empresa que fabrica coches, pero que pretende reinventar por completo el concepto de cómo se diseñan y construyen, e incluso de cómo se usan y para qué. Local Motors construye sus vehículos en pequeños talleres haciendo extenso uso de herramientas de construcción avanzadas como impresión 3D. Los diseños surgen de la cooperación de los ingenieros de la compañía con entusiastas y aficionados e incluyen conceptos tan radicales como el Olli, una especie de furgoneta sin conductor diseñada para poder funcionar como taxi, autobús, ‘people mover’ o en funciones aún por inventar (¿cafetería móvil? ¿reunión que va recogiendo a los participantes?), el Strati, primer coche impreso en 3D, o el Rally Fighter, una especie de buggy diseñado para el todo terreno. Y no sólo automóviles: también drones voladores (en colaboración con Airbus) o tablas de longboard. Aunque quizá la propuesta más radical de Local Motors no sean sus productos, sino la idea subyacente: recuperar las factorías pequeñas y locales.

Durante la Era Industrial el motor de la innovación era aprovechar las economías de escala: cuanto mayor fuese el número de copias de un producto fabricadas más barato era el coste individual, lo cual permitía ampliar el mercado cerrando un círculo virtuoso. A largo plazo el ahorro de costes forzó la creación de factorías cada vez más grandes y eficientes y el bajo precio del transporte permitió erigirlas en países con muy bajos sueldos: la fabricación abandonó los grandes mercados de Occidente y se dirigió a los países de Oriente buscando mano de obra barata y macrofactorías hipereficientes. Este modelo económico funciona muy bien cuando todos los clientes quieren conducir el mismo coche o llevar la misma chaqueta, pero a cambio de los precios bajos ofrece muy poca variedad de producto. La cuestión es que una conjunción de novedades amenaza este modelo; por una parte hay nuevos sistemas de fabricación mucho más flexibles que permiten crear productos personalizadas y variados, incluso con la participación de los propios clientes. Por otra amenazas como la inseguridad estratégica o una posible subida en los precios del petróleo, y con ellos del transporte, se ciernen sobre las cadenas logísticas en las que se basa el modelo de escala. Desde la producción y desde el consumo las cosas han cambiado, y la nueva tendencia es a la repatriación y la dispersión de las fábricas. La nueva tendencia es a la repatriación y la dispersión de las fábricas

Los clientes ahora quieren variedad, diversidad y el valor de la diferencia, y están dispuestos a pagar precios algo más elevados. Por otro lado los nuevos sistemas de fabricación permiten introducir esa mayor variedad en la producción sin que el aumento de coste sea prohibitivo. Y las fábricas pequeñas situadas cerca de los mercados a los que sirven son menos vulnerables a posibles disrupciones de la cadena logística o aumentos de precio del transporte. Esto supone que en el futuro hay más empresas como Local Motors y menos megaplantas industriales; más diseño y construcción local y menos uniformidad de productos. Es el retorno de la industria local por la vía de la alta tecnología.