Somos el segundo país europeo que más gasta en Navidad. 682 euros por españolito, prácticamente el salario mínimo interprofesional. Sólo nos gana Dinamarca, de momento. Gracias a nuestro buen comportamiento en compras compulsivas, estamos por delante de potencias del consumo como Alemania, Italia, Reino Unido o Francia. Un 30% por encima de la media europea y subiendo año tras año. Orgullo patrio. Un año más la mayor parte del gasto navideño se nos irá en regalos, buenas comidas y viajes. Vita brevis. La vida es breve. No dejes para mañana lo que puedas comprar hoy.

En España, consumimos casi el triple de planeta de lo que nuestro país es capaz de generarNos gusta gastar. Lo nuestro y lo prestado. El que venga detrás que arree. Pero los que vienen por detrás son muchos. 9.600 millones de personas previstas para 2050, 2.100 millones más que ahora. ¿Habrá regalos de Navidad para todos ellos? Complicado. Ahora despilfarramos mucho más de lo que tenemos. No sólo dinero sino planeta. Sufrimos un grave déficit ecológico peor que el de la caja de las pensiones. La humanidad necesitaría 1,6 planetas para mantener sus actuales modelos de vida, tres planetas dentro de 40 años si seguimos al ritmo actual, pero tan sólo tenemos uno, finito y bastante maltrecho. No hay hucha de recursos que lo soporte. En el caso de España, consumimos casi el triple de lo que nuestro país es capaz de generar. Emitimos más dióxido de carbono a la atmósfera de lo que los océanos y bosques pueden absorber. Agotamos las pesquerías y talamos los bosques más rápido de lo que éstas se pueden regenerar. Producimos mal y consumimos peor. Tiramos una tercera parte de los alimentos, venidos de lejanas tierras y que antes de llegar al plato han hecho más viajes que los famosos baúles de la Piquer. Por no hablar de todos estos cacharros tecnológicos aquejados de una terrible obsolescencia más o menos programada. Programados para obligarnos a comprar cada año la versión siguiente.

Este año, piensa en los demás y hazle un buen regalo al planeta en vez de al pesado de tu cuñado

Ahora o nunca. Nuestra generación puede ser la del cambio o la del suicidio. Especialmente en Navidad, es importante levantar el pie del acelerador. ¿Cuántos regalos necesita un niño para ser feliz? Si no queremos aumentar su actual empacho de sobrestimulación, lo ideal serían cuatro como máximo: uno que pueda usar como ropa o calzado, un libro de lectura, uno que realmente le haga mucha ilusión y otro que verdaderamente necesite. Esa es la teoría. Pero no conozco ningún niño que sólo reciba cuatro regalos en Navidad. Una madre británica batirá este año el récord mundial regalando a cada uno de sus tres hijos 87 regalos. ¿Serán los suyos los niños más felices del mundo? Lo dudo. Es más probable que sus hijos prefirieran que ella perdiera menos el tiempo en las tiendas y se lo dedicara más a ellos, jugando o contándoles cuentos.

No tiene nada que ver, pero pensando en esta madre histérica me viene a la cabeza la historia de una madre ejemplar. Se llama Wisdom (Sabiduría) y es una hembra de albatros de Laysan que cría en la remota isla hawaiana de Midway. Una más de las miles que lo hacen allí cada año si no fuera por un detalle importante. Tiene cerca de 66 años y ha criado con éxito al menos 36 veces. Tierna madraza, su longevidad e instinto maternal debería de ser todo un ejemplo para una humanidad desquiciada en el instante. Su futuro, aunque no lo parezca, también es el nuestro.

Así que este año piensa más en los demás, los de ahora y los que están por venir. Y hazle un buen regalo al planeta en lugar de al pesado del cuñado.  Consume menos y con más cabeza. Busca alimentos de proximidad, los buenos, los de toda la vida, esos que vienen con mucho amor y sin envasar al vacío. Pasa de productos de usar y tirar. Invierte más tiempo en estar con tus seres queridos y menos buscándoles regalos. En hablar, jugar, reír, pasear, tocar. El cariño verdadero ni se compra ni se vende. El de la Mamá Tierra tampoco. Así que ya es hora de que tengamos un detalle con ella. ¡Feliz Navidad querida abuela!