No quiero barajar otra hipótesis porque es letal la gangrena de la desconfianza. Julen cayó por un pozo angosto intentando poner a salvo sus golosinas. Se escurrió por un tobogán de fango llamando asustado a sus papás, Victoria y José.

Los mismos que hacen guardia sin tregua junto al orificio que es ya su infierno. Pero puede haber aún un cielo para ellos en forma de cámara o bolsa de aire. Dicen, Julen, que hoy no llegarán a ti. Tampoco mañana. ¡Resiste y sé valiente! Queremos que seas nuestro milagro.

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