Es falso que en España se encarcele a personas por defender ideas. Si así fuera, el nacionalismo secesionista no hubiera gobernado Cataluña desde la democracia: Pujol (CiU) desde 1980 a 2003; Maragall y Montilla (PSC) con apoyo de ERC entre 2003 y 2010; Mas (CiU) entre 2010 y 2016 y Puigdemont (Junts pel Sí) entre 2016 y 2017. Si la jueza Lamela ha decidido enviar a prisión a Junqueras y los exconsellers del Govern se debe a que decidieron aprobar leyes que suspendió el Tribunal Constitucional por ser abiertamente ilegales. Y seguir adelante con ellas, presuntamente, malversando fondos públicos. Sabían que podían acabar en prisión y no les importó.

En España quien comete delitos acaba en la cárcel (ahí están los casos de chorizos como el exministro Jaume Matas o el expresidente de la CEOE, Gerardo Díaz Ferrán, entre otros). Y también va a prisión quien aprueba leyes a su antojo pisoteando la Carta Magna. La justicia actúa y sus resoluciones, gusten o no, se deben respetar.

El independentismo está utilizando este caso para alimentar el victimismo de cara a los comicios del 21 de diciembre. Ya engañaron a sus votantes. "Cualquiera que tenga dos dedos de cerebro sabe», dijo Josep Salvaldó, secretario de Hacienda de Junqueras, que no puede haber una república catalana.

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