A pesar de los estudios económicos que muestran que las aportaciones de los inmigrantes al estado del bienestar son mayores que el uso que hacen de él (incluso durante la crisis, como demostró un informe de La Caixa en España), muchos ciudadanos y políticos siguen empeñados en que la inmigración se aprovecha de los servicios y ayudas sociales.

Hasta tal punto que el departamento de Seguridad Interior (Homeland Security) del Gobierno de Trump ha propuesto utilizar el ‘perfil de crédito’ o solvencia bancaria de los inmigrantes que solicitan permiso de residencia en el país como un factor clave para otorgárselo o no.

La propuesta de la secretaria de Estado del Interior de EE UU, Kirstjen Nielsen, pretende ayudar a los oficiales de inmigración a detectar automáticamente a aquellos solicitantes que sean susceptibles de convertirse en una "carga pública" para el Estado, según sus propias palabras.

Para ello, los inmigrantes serán valorados por una serie de marcadores de salud, profesionales y económicos, incluyendo su scoring: el número (de 500 a 850) que nos asignan bancos y otras entidades financieras para puntuar nuestra capacidad de devolver un crédito.

El scoring es un algoritmo que evalúa nuestro historial de pagos, las líneas/tarjetas de crédito que tenemos abiertas, o si alguna vez nos quedamos en descubierto (da igual si fue por despido súbito o por un mal uso de nuestras finanzas…), y nos asigna un número de 500 a 850.

La media de los ciudadanos de EE UU está en 700, de modo que esta será la vara de medida para los que quieran entrar si la propuesta de Interior prospera: un inmigrante con 600, por ejemplo, tendrá difícil la entrada. Hay cosas que no sí tienen precio.