Quizás harto de verse apuntado a diario por el índice de testigos y acusados, el señor Trapero, héroe del 17-A y pasota del 1-O, acudió al Supremo para defenderse a él y a todos sus compañeros y, de paso, ajustar cuentas con los jefes, que siempre da gustito.

Cantó la sintonía habitual: "Yo no fui", "fue otro"... Ya se sabe que en España, desde que inventaron las excusas, nadie tiene culpa.

Quitarse el muerto es deporte nacional, y si la soga aprieta, ni te cuento.