Más allá de los árboles de la EPA se esconde un bosque de precariedad que nuestros gobernantes prefieren obviar. Se llenan la boca con cifras, pero se olvidan de los sueldos ínfimos, los contratos de días o semanas... en fin, precariedad crónica que pagan los jóvenes. Si trabajan lo que pueden, cobran poco y el alquiler se dispara poco más hay que decir. Muchas buenas palabras y cero soluciones.

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