Después de que un medio encuestara a su audiencia masculina sobre cierta actriz de Hollywood, una entrevista al esposo de ella arrojó un diálogo similar a este. Periodista: "¿Qué opina de que un 83% de los estadounidenses deseen a su mujer?". Marido: "¿Y al otro 17% qué les pasa?".

Recordé la patética anécdota al conocer los resultados del barómetro Ulises de 20minutos. Primero, por la temática, los ‘micromachismos’: aquí, el 76% de las encuestadas, una gran mayoría de las mujeres en España, dicen haberlos sufrido. Pero también porque la respuesta del esposo bien podría aplicarse a este preocupante resultado: ¿y al otro 24% qué les pasa?

Resulta inverosímil –por no decir imposible– que en nuestra sociedad una mujer nunca haya tenido que soportar que se espere que asuma más cargas familiares que el hombre, que se la trate con tono paternalista, una alusión indeseada a su físico... Estamos ante un problema de inconsciencia; un porcentaje demasiado alto de las víctimas –la población femenina– no consideran un agravio que se asuma que han de ser ‘femeninas’, que se dé por hecho que deben tener pareja, que se las juzgue por su vida sexual...; en definitiva, no creen que se las discrimina por razón de género.

Rascando un poco más, se ve que son las mayores, un 28,4% de las encuestadas de más de 65 años, quienes más dicen que nunca han sufrido este machismo, y las que menos, las de entre 18 y 24 años (6,1%). La conclusión cae por su propio peso: las jóvenes son más conscientes de la discriminación aunque no la padecen más que las mayores –el avance generacional en este aspecto es indiscutible–.

"No hay ser humano que le eche una mano a quien no se quiere dejar ayudar", cantaba Sabina. La igualdad de género vendrá de una reivindicación. Y a juzgar por estos datos, vendrá; hay esperanza.

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