El del Alvia fue el accidente de mi tren

RAQUEL GÓMEZ OTERO. REDACTORA JEFE DE '20MINUTOS'OPINIÓN
Raquel Gómez 20minutos
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JORGE PARÍS / ARCHIVO

Desde hace más de década y media viajo de Madrid a Santiago de Compostela en tren unas ocho veces al año, y otras tantas de Compostela a Madrid. En 2001 pasé unas 120 horas de mi vida en Talgos; en 2016, unas 85 en Alvias. Me sé de memoria los horarios, las estaciones, los mensajes de bienvenida, las prestaciones, las rutinas de embarque y desembarque, la disposición de los asientos en cada coche… Reconozco a algunos revisores habituales e incluso a otros pasajeros frecuentes.

Recuerdo perfectamente dónde y con quién estaba a las 20.41 h del 24 de julio de 2013; lo que sentí cuando, al salir de un teatro, encendí el móvil y empecé a recibir decenas de avisos de llamadas perdidas y mensajes de allegados que querían asegurarse de que estaba bien. Tardé unos minutos en asimilar y ordenar en mi mente las palabras "accidente", "muertos", "descarrilamiento". Una expresión se repetía: "Tu tren" ("Ese es tu tren, ¿verdad?"). Sí. Era mi tren.

Recuerdo perfectamente también que yo tenía billete a Santiago para seis días después, y el silencio de entre respeto y miedo con el que transcurrieron las cinco horas y media largas de aquel viaje, el 30 de julio de 2013. Todavía hoy, cuando el Alvia 4145 pasa por la curva de A Grandeira, pienso en los familiares que aguardaban a aquellos pasajeros a solo tres kilómetros y que pudieron haber sido mis familiares.

No conozco personalmente a ninguna víctima, pero siento la desgracia muy cercana. Es mi estación, mi ciudad, mi tren, y no puedo (ni quiero) evitar que cada información que se conoce al respecto me conmueva de un modo especial.

Sobre todo desde los atentados terroristas de París de noviembre de 2015, usuarios de redes sociales y medios de comunicación critican con frecuencia a otros usuarios de redes sociales y medios de comunicación por la consideración o el tratamiento diferenciados que se da a los ataques cometidos en países occidentales y los perpetrados en países orientales. Quienes critican se basan en que ese tratamiento diferenciado solo puede ser consecuencia de un pensamiento: ‘nuestros’ muertos valen más que ‘sus’ muertos.

Obvian, en primer lugar, que la capacidad humana de compasión es limitada. Que si cada injusticia o cada desgracia que sucede en el mundo de la que tenemos conocimiento suscitara en nosotros una emoción intensa, no dedicaríamos nuestros días a otra cosa que sufrir.

No tienen en consideración tampoco la lógica de que lo cercano nos afecta más. Por supuesto, lo cercano en sentido físico: no trató igual el terremoto de Lorca de mayo de 2011 la prensa murciana que la catalana, y a usted no le preocupará lo mismo la herida de un desconocido que la herida de su vecino. Pero también lo cercano en un sentido más sentimental: por mucho que a mí me aflija, no sentiré por un bebé enfermo lo mismo que mi compañero que ha sido padre hace pocos meses; y no nos impacta igual un atentado en Francia, cuyos habitantes llevan un estilo de vida similar al nuestro, que un ataque en Irak.

Y, en cualquier caso, sacan una conclusión errónea. Todo eso no significa que la prensa catalana minusvalorase el terremoto de Lorca, que crea usted que su vecino se merece menos resultar herido que un habitante de la China comunista, que no desee yo con las mismas fuerzas que mi compañero padre reciente que un bebé enfermo se cure, ni que el medio para el que trabajo estime que la víctima de una atrocidad cometida en Francia es más que la víctima de una atrocidad cometida en Irak. Todo eso no significa, en definitiva, que pensemos que unos muertos valgan más que otros.

Por compararlo con un suceso similar, quiero y exijo para las víctimas del accidente de metro de Valencia de 2006 la misma justicia que para las del Alvia; huelga decir que todas la merecen. Pienso, lo contrario sería una barbaridad, que todas las vidas valían lo mismo. Pero no me pidan que ambos siniestros me sacudan las entrañas por igual. Sencillamente porque soy humana.

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