Un preso político lo es, por definición, cuando se le ha encarcelado en contra de la Convención de Derechos Humanos; ergo, no aplica a Sànchez ni a Cuixart. Censurar a quien defiende que los Jordis son presos políticos sí debería contravenir la Convención de Derechos Humanos. Censurar una obra de arte que defiende que los Jordis son presos políticos, eso contraviene hasta la Convención del Sentido Común.