Salvador Sobral es un cantante portugués conocido por haber ganado el último festival de Eurovisión celebrado en Kiev el pasado mes de mayo. Aunque estos festivales no levantan ya grandes pasiones, el hecho de que por primera vez lo ganaran nuestros vecinos, y que Salvador hubiera pasado bastante tiempo viviendo en España atrajo un cierto interés informativo sobre su persona, incluido el que se hiciera público el delicado estado de su corazón que muy probablemente le haría subsidiario de un trasplante cardiaco.

Meses después, parece que el momento ha llegado. Hemos leído que Salvador ha salido recientemente de la Unidad de Vigilancia Intensiva de un hospital de Lisboa, donde está ingresado en espera del corazón que le pueda salvar la vida. Y aquí es donde entra en juego el título de esta columna: todas las informaciones coinciden en que el cantante se encuentra "el primero en la lista de espera" para trasplante cardiaco en Portugal.

No podía ser menos. Aunque en España la información sobre estos temas ha mejorado muchísimo desde los inicios de la ONT, marcando claras diferencias con lo que ocurre en otros países, no es infrecuente que cuando un medio se centra en un paciente determinado que necesita un hígado, un corazón o cualquier otro órgano se refuerce su imagen de gravedad añadiendo la muletilla de que está "el primero en la lista de espera". Algunos hasta añaden "en toda Europa".

La urgencia cardiaca es cada vez más frecuente y ya representa la mitad de los 300 anualesLo curioso de esta expresión es que el concepto de 'primero en la lista' simplemente no existe como tal y no es un concepto que la ONT o los equipos trasplantadores hayamos utilizado nunca. Todos los enfermos que entran en lista tienen un riesgo de muerte si el órgano no llega a tiempo (si no, no se les haría la indicación de trasplante) y de hecho alrededor de un 6% fallece en España pese a nuestra gran actividad trasplantadora, con cifras muy superiores en otros países. De ahí la necesidad de gestionar con exquisito cuidado un bien siempre escaso como son los órganos disponibles. Queda fuera de toda duda que la relevancia social, la posición económica o la presencia en los medios de comunicación no pueden ser y desde luego no son, factores que influyan en la decisión de asignar un órgano para trasplante a un enfermo determinado, al menos en nuestro país.

Por supuesto que hay distintos grados de urgencia en los trasplantes vitales (hígado corazón, pulmón) que atienden sobre todo al plazo de vida esperable de no ser intervenido. Por ejemplo, se conoce como 'urgencia cero' hepática aquellos enfermos con hígado previamente sano que padecen una enfermedad aguda (una intoxicación por setas venenosas, por otros tóxicos, por virus…) que los llevaría a la muerte en pocos días de no ser trasplantados. Esos enfermos y solo esos, se incluyen como urgencia en la ONT tienen preferencia para el primer hígado que surja en cualquier lugar de España, siempre teniendo en cuenta grupo sanguíneo, tamaño, condiciones del órgano, etc. Cada año se producen alrededor de un centenar de estos casos (uno cada tres o cuatro días, no es nada excepcional) con lo que en un momento determinado pueden coincidir varios. La gran mayoría reciben el órgano a tiempo y finalmente salvan su vida.

La urgencia cardiaca es cada vez más frecuente y ya representa la mitad del alrededor de 300 trasplantes cardiacos que se vienen a hacer al año en España, pudiendo coincidir al mismo tiempo un buen número de enfermos en distintos centros, en los que se valora grupo sanguíneo, tamaño, gravedad, necesidad de asistencia ventricular, tiempo desde el centro de donación…. Los criterios de distribución de los órganos disponibles son valorados y discutidos con lupa todos los años entre los equipos y la ONT y por supuesto nada tienen que ver con un orden predeterminado en lista de espera.

El mensaje está muy claro: no hay ni puede haber un 'primero de la lista' ni a este puesto se puede llegar por ser famoso.