• El club che ha cumplido este lunes 100 años.
  • Quique fue jugador y entrenador del Valencia.

Estoy en Shanghai, donde la vida profesional me ha acercado, pero mi corazón está en Valencia, donde mi club celebra su centenario justo cuando se acerca la noche más especial del año de nuestra ciudad. El fuego y ese escudo marcan. Me acompaña un amor profundo, constante, poderoso, que siento desde muy niño, creo que incluso antes de haber vestido por primera vez la camiseta del Valencia CF.

Siempre me he sentido muy cerca de esos aficionados, compañeros, dirigentes, entrenadores y todos los trabajadores de ese gran club, que me han hecho sentir, no solo feliz sino querido, protegido e integrado en una ciudad única.

Me siento un valencianista más. Pude vivir la celebración de los 75 años desde dentro y puedo entender, desde la distancia, lo que supone festejar 100 años. Por mucho tiempo que pase, aún hoy celebro la buena elección que hice de niño para formar parte del club y poder compartir como algo propio el sentimiento valencianista.

Valió la pena trabajar tan fuerte para convertir a nuestros ídolos en compañeros; para hacer de nuestra pasión nuestra profesión. Todo ese espacio nos lo ha dado el Valencia CF, ese Valencia que en mi imaginario era el de Juanito Sol, Anibal, Jesús Martínez, Barrachina, Lico, Claramunt, Johnny Rep, Keita, Valdez, Kempes...

Como jugador y entrenador, he podido sentir la grandeza de esta institución, que ha logrado unir muchos corazones a través de un escudo que ha pasado por tantas situaciones y ha sobrevivido a todas. Cómo agradecer con palabras a quien nos ha hecho personas, nos ha hecho crecer, madurar, mejorar, levantarnos en la adversidad, exigirnos en los buenos momentos y unir a lo que hoy reconocemos como el sentimiento che.

Soy valencianista, pertenezco a esos aficionados, a ese sentimiento que enamora y, en China o en la Avenida de Aragón, os quiero en el alma. He sido un privilegiado por poder vestir esa camiseta de valores, de memoria, de aprendizaje, de infancia, de puro sentimiento.

Espero que celebréis otros 100 años.