Carta a Rafael Catalá, ministro de Justicia

PILAR BELLO. PERIODISTAOPINIÓN

Ministro,

Me quedé estupefacta cuando leí en el diario La Provincia que en la reforma del Código Civil, que entrará en vigor en junio de 2017, su artículo 56 contempla que las personas ciegas y sordas no podrán contraer matrimonio sin una autorización médica. El texto habla de afectados "por deficiencias mentales, intelectuales o sensoriales".

Yo estupefacta, pero mi amigo Juan estaba desolado. Como consecuencia de la diabetes que padece desde niño es ciego. Ha superado mil trabas y ahora es un hombre casi feliz. Lleva dos años viviendo con Silvia, una mujer a la que adora y de la que conoce cada palmo de su cuerpo y todas las emociones que se pintan en su cara, él dice que es por el tono de su voz, que es de colores, pero los amigos creemos que es un tercer ojo que tiene en la frente. Ahora se quieren casar.

Hoy le he llamado para tranquilizarle, ahora parece que su Ministerio reconoce que es un error, "por las prisas y las falta de atención". Ante las quejas de las asociaciones de personas con discapacidades auditivas y visuales han reaccionado y la cuestión está en vías de solucionarse, de momento con un parche hasta que se pueda cambiar la ley. No me parece de recibo, sobre todo teniendo en cuenta que esta modificación de la ley se publicó en el BOE en julio de 2015, y ha llovido desde entonces.

Ponga un poco de orden en su casa, señor ministro, y no juguemos con las cosas de la dignidad. El vacío de poder y las intrigas políticas a las que llevan jugando ustedes mucho tiempo no justifican estos desatinos.

Con muy poca fe, Pilar Bello

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