Sr. Fernández Díaz:

Siento mucho que se haya quedado usted compuesto y sin la comisión que quería. Al parecer pactaron los grupos parlamentarios hace tiempo que se repartirían los cargos de las diferentes comisiones y que usted encontraría su retiro dorado como presidente de la vistosa Comisión de Asuntos Exteriores del Congreso. Ahora se han puesto farrucos los de Unidos Podemos y –a última hora– los del PSOE y ha naufragado el intento del PP de darle ese trono para completar su sueldo como parlamentario y situarlo al nivel que tenía como ministro, como seguramente le prometió su amigo Mariano, que siempre intenta no dejar a nadie de los suyos en la cuneta.  

Y a la cuneta parecía que se iba usted, señor exministro, cuando hete aquí que anoche sus correligionarios se sacaban de la chistera otra mamandurria para usted, la de menos relumbrón pero me temo que no de menores emolumentos Comisión de Peticiones del Congreso.

Le voy a hacer dos peticiones, Jorge, tramítamelas en su Comisión cuanto antes:
Una, que considere usted no aceptar el destino y se ofrezca a Donald Trump. Sería un buen asesor para la construcción de vallas y muros, tiene experiencia en la gestión de fronteras en Ceuta y Melilla, incluyendo cuando se lanzaron pelotas de goma a inmigrantes que luchaban por su vida en el agua. Sabe de leyes mordaza, halla similitudes entre el aborto y ETA, condecora vírgenes, tiene ángel de la guarda particular. ¡A Donald ese perfil le encaja!

La segunda petición: tiene usted 66 años, lleva más de 38 en política. ¿Por qué no se jubila?

Que tenga un buen retiro, Pilar Bello