Hace poco más de un año, el mundo entero hablaba del juego de realidad aumentada que arrasó durante unos pocos meses en los teléfonos móviles de millones de jóvenes (y no tan jóvenes). Hace poco menos de un año ya se hablaba del colapso del juego, de su condición de fenómeno pasajero, de éxito fulminante y efímero destinado a ser pasto de futuros nostálgicos y una nota a pie de página de la historia. Y sin embargo acabamos de presenciar la confirmación de que en realidad Pokémon Go, con independencia del destino del propio juego en el competido mercado de las apps, era tan solo un precursor de lo que viene: los hijos de Pokémon Go van a revolucionar el mundo. ¿Y cómo lo sabemos? Por la letra pequeña en el lanzamiento del nuevo iPhone X y el sistema operativo correspondiente, iOS 11. Porque resulta que estas nuevas ofertas de Apple están repletas de detalles que indican que la empresa de la manzana está pensando en la realidad aumentada (AR en sus siglas en inglés) como componente clave del futuro.

Así, tanto el iPhone 8 como el novísimo (y carísimo) iPhone X vienen de serie con algunos componentes que están diseñados con la realidad aumentada en mente. Elementos como las cámaras colocadas en vertical en lugar de en horizontal, nuevos acelerómetro y giróscopo, la cámara infrarroja frontal para lectura de caras y visión 3D (y en la oscuridad) y la gran pantalla OLED sin marco de la oferta estrella de Apple son especialmente útiles para aplicaciones AR. Por su parte el iOS 11 incluye una plataforma de desarrollo anunciada hace unos meses para facilitar la creación de aplicaciones de realidad aumentada a los desarrolladores de apps. Cuenta con la ventaja de ser compatible con una amplia base de dispositivos ya existentes, aunque el propio sistema operativo no incluye ninguna aplicación dirigida al usuario; su objetivo no es ese. Es crear una plataforma común mediante la cual miles de desarrolladores puedan crear sus propias aplicaciones mezclando imagen real y virtual; es decir, añadiendo una capa de información digital al mundo a nuestro alrededor. Como tal, ARKit tiene componentes que facilitan el trabajo a los desarrolladores, lo cual hará posible una verdadera explosión de nuevas aplicaciones de todo tipo.

En suma: Apple está convencida de que el futuro incluye una generosa porción de aplicaciones y usos basados en la AR, y quiere que sus máquinas estén preparadas. Esto tendrá sin duda un potente efecto en el mercado: si alguien todavía dudaba de las posibilidades de la tecnología, la apuesta de Apple puede contribuir decisivamente a cambiar su opinión. Es cierto que aún hay serios inconvenientes: la actual tecnología no puede colocar una pantalla transparente delante de nuestros ojos sobre la cual proyectar información digital. El uso del móvil como ‘ventana’ a través de la cual acceder a esta capacidad es incómodo y muy poco práctico para aplicaciones normales. Y las aparatosas gafas que permiten montar el teléfono para usarlo como visor son pesadas, incómodas y limitan considerablemente la visión. Pocos hubiesen salido a cazar pokémones con unas puestas.

No incluye ninguna aplicación dirigida al usuario

Pero las ventajas de la AR son muchas, y la tecnología avanza; es posible que en algún momento dispongamos de algo similar a unas gafas ligeras, al estilo de lo que se suponía eran las Google Glass (y jamás fueron). El potencial a la hora de superponer datos sacados de la red sobre el mundo real es tan amplio, las aplicaciones potenciales tan útiles y la utilidad real para el común de los mortales tan potente que acabará por llegar. Pokémon Go tendrá descendientes, y no necesariamente en el mundo de los juegos: la dirección tomada por Apple lo confirma.