Hay que estudiar y formarse, nos dicen; sólo los especialistas tendrán algo que ofrecer en la economía digital del futuro y podrán evitar que un robot les quite el trabajo. Las tareas recónditas, complicadas de automatizar y que sólo pueden hacer humanos están a salvo de la robotización y proporcionarán a quien sepa hacerlas un empleo estable y bien pagado, nos dicen. La radiología médica o la histopatología son dos buenos ejemplos: tareas en las que la experiencia, la capacidad de juicio y el sistema visual humano son fundamentales y en las que los robots fracasan. Objetivo cumplido: si uno dedica décadas de esfuerzo y sacrificio a convertirse en especialista tendrá trabajo bien pagado siempre. Pero cada vez más quien amenaza el modelo no son robots, sino humanos que trabajan a precios ridículos en cualquier rincón remoto (o no) del planeta, y que están empezando a llegar a campos como la abogacía o la enseñanza. Los empleos altamente cualificados corren peligro ante la invasión de los turcos mecánicos. 

Un radiólogo o un patólogo empiezan su carrera cobrando 70 u 80 euros por hora Amazon Mechanical Turk fue uno de las primeros ejemplos de lo que se conoce como ‘crowdworking’, o ‘microwork’ (trabajo de multitudes, o microempleo). Se trata de plataformas en las que se pueden contratar tareas digitales muy sencillas como reconocer imágenes a cambio de cantidades ridículas por unidad. Un ejemplo: marcar células en imágenes microscópicas de tejido, o identificar sombras en radiografías. Cada una de las tareas lleva apenas unos segundos a una persona sin entrenar y por ella cobra unos céntimos; sólo revisando miles de estas imágenes se puede obtener algo similar a un dinero escaso. Para el contratante tampoco es la panacea, ya que el marcado realizado por un no especialista no basta para un diagnóstico. Pero sí que es suficiente para identificar imágenes prometedoras y descartar las que no tienen nada para que luego las revise un especialista. Miles de personas trabajando sobre centenares de miles de imágenes recortan significativamente la tarea total, por un precio ridículo.

Si tenemos en cuenta que un radiólogo o un patólogo empiezan su carrera profesional cobrando el equivalente de 70 a 80 euros por hora de trabajo cualquier mecanismo que reduzca significativamente su carga de trabajo es muy fácil de amortizar. Sobre todo si el coste de hacerlo es de unos céntimos por imagen; muchas veces por debajo del sueldo mínimo. Para los ‘turcos mecánicos’, como se conoce a estos microempleados, el trato puede merecer la pena por varias razones: porque no tienen otro empleo, pueden trabajar desde casa con sus propios horarios y (muy a menudo) viven donde ese poco dinero cunde más como países en desarrollo. Algunas plataformas, como Samasource, tienen un componente de ayuda al desarrollo; otras como la china Witkey incluyen elementos de tipo red social, mientras que muchas son puramente comerciales como la ya citada Amazon Mechanical Turk, Crowdflower o LiveOps, que aplica la idea a centros de llamadas. El sistema también se ha usado para llevar a cabo proyectos artísticos como Ten Thousand Cents o científicos como Galaxy Zoo.

Los turcos mecánicos avanzan, y vamos a necesitar pensar qué hacemos con ellosEn el fondo este modelo es como un Uber para el empleo: sus defensores sueñan con descomponer cualquier tipo de trabajo complejo en numerosas tareas muy simples que puedan llevarse a cabo sin necesidad de un entrenamiento avanzado y a cambio de muy poco dinero, y afirman que proporciona ingresos (aunque parcos) a quien no puede tener otro empleo. A cambio los 'microempleados' tienen pocos o ningún derecho, ya que muchas veces ni siquiera tienen relación laboral con la plataforma. Internet, en este caso, está haciendo posible un tipo de privatización extrema que linda con la explotación mientras devalúa algunos de los trabajos más cualificados en el mercado. Y tras los médicos vienen abogados (revisión de papeles y ficheros) y profesores (corrección de ejercicios y exámenes). Los turcos mecánicos avanzan, y vamos a necesitar pensar qué hacemos con ellos.