Me contaba un amigo su sorpresa recién llegado a vivir a Madrid desde una ciudad centroeuropea porque los viernes todos se despedían en el trabajo con gran efusión y deseos de felicidad. Le dije que aquí, de lunes a viernes, el tiempo se va entre trabajar y llegar a casa. Para la vida, tu vida y la de tu familia, solo existe el sábado y el domingo. Qué locura, me contestó. ¿Y por qué os conformáis con vivir 48 horas a la semana?