Irene Montero fue la sorpresa del primer día de debate de la moción de censura a Rajoy. Representa a la corriente ganadora de Vistalegre II en Podemos y hasta ahora se la miraba con la expectación que se miran los cambios orgánicos en los partidos cuando dos sectores se enfrentan y el triunfador ocupa los espacios que tenían los perdedores. Vamos, que se la medía todo el tiempo con Íñigo Errejón, de cuya brillantez dialéctica hay pruebas sobradas. Pero hete aquí que el miércoles y durante dos horas y seis minutos Montero desgranó un discurso vibrante, lleno de contenido, con pocas alharacas, que mantuvo la tensión y la atención y que por momentos borró del rostro de los populares la displicencia, ensayada o de serie, con la que afrontan los debates en el Congreso cuando les critican "los nuevos". En la réplica, Rajoy ni siquiera le entró al trapo a ella y sus argumentos, sino que leyó la respuesta genérica que traía para Podemos dijeran lo que dijeran.

Montero desgranó un discurso vibrante, lleno de contenido, con pocas alharacas

Mujer, 29 años, licenciada en la Universidad, entrenada en el activismo social, diputada, recién elegida portavoz por su grupo y aplaudida por esta intervención abriendo la moción de censura incluso por sus adversarios. Da igual, el mismo miércoles ya había sido recibida en Twitter por una diputada popular con alusiones a su vida personal. Y la guinda la puso el portavoz Rafael Hernando al cierre del debate mencionando directamente que Irene Montero y Pablo Iglesias son pareja.

¿Hasta cuándo? ¿Hasta cuándo tendremos que aguantar las mujeres que se nos juzgue no por nosotras mismas –nuestros deseos, nuestras carreras, nuestros actos, nuestras palabras–, sino  por  nuestra relación con los hombres? ¿Siguen creyéndose de verdad el patrón de todas las cosas? ¿Se imaginan mencionar en la tribuna del Congreso la vida sentimental de Rajoy, Albert Rivera, Pedro Sánchez o el propio Iglesias para alabar o despreciar sus intervenciones?

¿Los hombres siguen creyéndose de verdad el patrón de todas las cosas?

Nadie es ajeno a su entorno, a todos nos influyen las personas con las que vivimos y nos relacionamos, para mal y para bien. Cualquiera de nosotros puede señalar a aquel profesor, aquel amigo, jefe, jefa o compañero, aquella pareja de la que aprendimos tanto y que fue determinante en nuestro desarrollo y proyección. 

¿De cuántos hombres se subrayan esos encuentros providenciales? ¿A cuántas mujeres las señalan solo por esa circunstancia? Ana Pastor habría sido una periodista destacada se hubiera casado o no con Antonio García Ferreras. ¿Qué sabemos de las personas que han jalonado la vida de él? A Cristina Cifuentes y a su jefa de Gabinete las llaman en una conversación incluida en el sumario Lezo "putas y zorras". ¿De qué enemigos hombres hablan los presuntos corruptos como "chaperos"?