España en bucle

PEPA BUENO. PERIODISTA
Pepa Bueno.
Pepa Bueno.
JORGE PARÍS

En cuanto sale el sol, las terrazas se llenan de gente. Hay ganas de primavera, de verano, de sacudirse esta sensación tan larga de crisis, ganas de querer ver algún síntoma de que los tiempos están cambiando y a ser posible para bien.

En su última novela, Petro Márkaris parte de la ficción de que en la martirizada Grecia empieza a circular de repente gran cantidad de dinero. Se titula Offshore y cuenta cómo a las primeras señales, y sin hacerse demasiadas preguntas sobre el origen de toda esa pasta, los griegos se habían lanzado a la calle, quedaban con los amigos en restaurantes y cafeterías, empezaban a mirar de nuevo concesionarios de coches, pedían anticipos de nóminas para salir unos días a la playa o al campo. Podemos mirarlo sólo desde el punto de vista de la inconsciencia colectiva, el consumismo enraizado en las sociedades occidentales o el concepto de felicidad asociado a tener cosas. Pero también a la necesidad de respirar y  recuperar la alegría.

En España las señales que llegan en este momento nos mantienen atados a un bucle insufrible que secuestra toda nuestra agenda pública y nos condena a hablar de corrupción-partidos políticos-corrupción-estrategias-corrupción- Fiscalía-corrupción-Presupuestos-corrupción. Y en los descansos, el procés catalán.

Europa está en un tris de romperse o redibujarse, el paro y los empleos precarios hacen que los jóvenes españoles sean según Eurostat de los que más tarde se emancipan – ¡a los 29 años!-,  no se sabe con certeza si la robotización del mercado laboral arramplará con millones de empleos o creará millones nuevos para los que habrá que prepararse,  del cambio climático ya sólo hablan Los Verdes,  el feminismo vive un resurgir que esta vez parece imparable, la medicina puede alargar tanto nuestra vida que las familias afrontan nuevos retos para atender a sus mayores, y los niños están recibiendo más información y más temprano que nunca en la historia sin que sepamos a ciencia cierta qué repercusión tiene sobre el aprendizaje de conocimientos y sobre los adultos que serán algún día.

Y así podríamos llenar páginas enteras de  debates que están esperando a que se resuelva qué hacer con un partido atravesado de casos de corrupción que pretende hacer borrón y cuenta nueva cada vez que un escándalo le estalla en  los tribunales y se da golpes de pecho.

O esperando a que el suflé catalán baje solo y dejando toda la iniciativa en manos de los dirigentes soberanistas que están metidos a su vez  en otro bucle del que no saben salir después de haberlo estimulado por pura supervivencia.

No me extraña que las terrazas se llenen. Me voy a una a tomarme un café antes de sentarme al ordenador de nuevo para escribir sobre lo último de la Operación Lezo.

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