Atención, amantes de la literatura y de la historia! Esta tarde, en una librería vallecana, se va a presentar un pequeño volumen que encierra dentro toda una historia universal, muy completa y muy bien contada. Quizá el nombre del autor (Emilio Gavilanes) no les diga nada, pero pocas cosas más importantes van a suceder hoy en Madrid que su charla (e incluyo aquí el final de la campaña electoral), así que si están cerca de Vallecas no se la pierdan. Va a ser en la librería "La esquina del zorro" a las 20:30 h. (calle Arroyo del Olivar, 34, a medio camino de las paradas de metro de Nueva Numancia y Portazgo: ya ven que les doy todos los datos, no tienen excusas para faltar).

El autor se ha propuesto contar la historia del mundo desde sus orígenes más remotos El autor, como si fuera un Toynbee madrileño y bienhumorado, se ha propuesto contar la historia del mundo desde sus orígenes más remotos (los geológicos) hasta la colonización futura del universo. Por si fuera poco, lo ha hecho no una sino dos veces, en sendos libros llenos de simpatía y de inteligencia, tan humildes de apariencia (están compuestos por cuentos muy breves) como monumentales por su ambición: son el ya añejo "El río" (2005) y el reciente "Historia secreta del mundo" (2015), ambos publicados por la editorial La Discreta. Hoy Gavilanes presenta esta última obra y, para que se hagan una idea de su espíritu y de dónde procede el título, les reproduzco una de las citas que encabezan el texto; pertenece a Léon Bloy y dice: "En una historia secreta del mundo, que Napoleón perdiera en Waterloo es menos significativo que lo que les ocurrió a las liebres que quedaron atrapadas en el campo de batalla". Paradójicamente, luego Gavilanes se salta esta contienda (pensará que, con liebres o sin ellas, ya la han contado maravillosamente Stendhal, Victor Hugo o Zweig), así que nos quedamos sin conocer la versión leporina de tan celebrado choque de armas.

La "Historia secreta del mundo" es una historia universal diferente, muy original: el narrador no es ese locutor engolado que oímos en los documentales de historia, sino una voz cercana, compasiva, que mira con ojos nuevos muchas escenas históricas archisabidas y nos las presenta desempolvadas, vivas. La de Gavilanes, por supuesto, es una obra literaria que, paradójicamente, contiene más verdad que muchos libros de historia. Se lee por placer, pero resulta tan instructiva y amena como los grandes textos de Menéndez Pidal, Américo Castro o John Elliott (por citar algunos de mis favoritos). Y aunque abundan las batallas y los relatos bélicos (cualquier historia de la humanidad, por desgracia, es el relato de una carnicería continua), el lector siente al terminar el libro que ha recorrido un camino lleno de belleza, humanidad e imaginación. Por su estilo, sensibilidad y temática, la obra de Gavilanes me ha recordado a ciertos relatos de José Jiménez Lozano, Ángel Olgoso o Juan Gómez Bárcena.

Es una obra literaria que contiene más verdad que muchos libros de historiaA veces, los protagonistas de estos cuentos son pájaros (hay varios relatos donde aparecen gorrioncillos); otras grandes generales, hordas de mongoles, reyes, exiliados, personajes bíblicos o escritores como Garcilaso, Pushkin, Eliade, Maeterlink o Blok. Y no falta el humor, como en ese delicioso relato que trata sobre un inventor que construye una máquina del tiempo y viaja hacia arriba y hacia abajo del calendario hasta que sufre una avería en 1896, con tan mala suerte que, además, contrae la tuberculosis, enfermedad incurable en aquella época. El inventor, desesperado, se presenta ante Alexander Fleming, que entonces era un quinceañero que estaba haciendo el tonto con sus amigos en la calle, se encara con él y le grita: "¡Estudia y no pierdas el tiempo!"

La "Historia secreta del mundo" contiene una obra maestra, un cuento perfecto. Ocupa apenas unas veinte líneas y se titula "Viento del desierto". Si ustedes quieren conocerlo, vayan a Vallecas esta tarde, porque yo no se lo voy a contar.