Son los ganadores de las elecciones y así se sentían ayer. El PP va a volver a gobernar España, o al menos eso daban por seguro ayer por la noche sus dirigentes. La estrategia de campaña les ha funcionado: por un lado han conseguido movilizar a todos los que les votaron en las elecciones de diciembre; por el otro, han logrado que una parte significativa del votante popular que se había ido a Ciudadanos el 20-D haya vuelto. Lo han hecho con una campaña del miedo – «solo hay dos opciones, o un gobierno moderado o uno radical de izquierdas»–, pero también suavizando el rechazo que generan sus siglas, con su campaña 'A favor'.

A partir de hoy, les queda conseguir el apoyo de Ciudadanos. En el PP dan por hecho que el precio a pagar al partido de Albert Rivera será aplicar numerosas medidas de regeneración, pero interpretan que ya no podrá ser la cabeza de Mariano Rajoy. Como argumento, resaltan que el actual presidente es el único candidato que ha subido en votos y escaños respecto al 20-D y que Rivera ha salido debilitado. Además van a necesitar la abstención de otros partidos, casi necesariamente el PSOE. Será otra negociación muy complicada, pero la ven salvable. El 20-D la sede del PP parecía un funeral. Ayer lo que se escuchaba en su planta noble era euforia.

Análisis de los líderes




'Rajoy ahora sí se ve presidente'.






'Aguanta la posición y sigue teniendo la llave'.






'De dar por hecho el sorpasso, al fracaso'.





'Un fracaso que obliga a repensar la estrategia'.