Esta vez hay pocas formas de llamar a las cosas por algo que no sea su verdadero nombre, sin eufemismos ni tonterías, aunque seguro que los partidos políticos que peor lo hayan hecho, lo intentarán. Hablamos del Ayuntamiento de Sevilla: éxito sin paliativos del PSOE (13 concejales), con Juan Espadas mejorando los resultados de 2015 y derrotando con claridad a todos sus rivales.

En el caso del PP (7 concejales), fracaso estrepitoso de Beltrán Pérez, perdiendo votos y concejales. Tras 16 años como concejal en el consistorio, el líder popular ha suspendido en su primera aventura frente a las urnas. Se va a la oposición... o quién sabe donde. Para colmo, tampoco las tres derechas suman esta vez como para amargar la vida a su rival.

Hace cuatro años, Espadas se convirtió en alcalde sevillano gracias a sus pactos con la izquierda, arrebatando el triunfo al popular Zoido, que entonces sumó 12 concejales de los 31 en liza. La música suena parecida ahora. En una entrevista reciente con 20minutos, el futurible alcalde ya daba pistas sobre sus movimientos: «No voy a buscar un pacto con una formación política si no es imprescindible. Antes que desnaturalizar ese Gobierno, prefiero continuar con una mayoría, en este caso, la que decidan los sevillanos», dijo en un claro aviso para navegantes.

Hay más lecturas en la victoria de Espadas, una lectura en clave más amplia: en días y semanas de constantes rumores sobre una posible maniobra desde Ferraz para apartar del camino a Susana Díaz, la victoria de uno de sus grandes aliados supone para ella un importante espaldarazo de cara a intentar vivir tranquila en un futuro... a corto plazo.

Después de cuatro años con el techo de gasto siempre presente (ya saben, ley presupuestaria, déficit y esas cosas) y sin grandes proyectos en marcha, Espadas afronta una legislatura más tranquila para poder cumplir sus promesas electorales: inversión y atención a los barrios, seguir reduciendo la tasa de desempleo, aumentar la financiación europea en la ciudad; reanudar las obras del tranvía para llegar a Santa Justa y volver a entrar en el Casco Antiguo de la ciudad; el paseo Juan Carlos I, la rehabilitación de algunos edificios importantes de patrimonio municipal, como el Alcázar... y la construcción de vivienda de protección social.

En resumen, casi un centenar de proyectos (él llegó a esa cifra) para desarrollar y cambiar la cara a una ciudad sevillana en pleno proceso de transformación. Esto no ha hecho más que comenzar, ahora toca responder al apoyo en las urnas.