Siri, el asistente inteligente del iPhone apenas lleva seis años activo —uno más que MiBolsillo— pero en ese tiempo muchas cosas han cambiado en el mundo digital. Hoy en día casi cualquier smartphone cuenta con un 'mayordomo digital' integrado en su sistema operativo, capaz de realizar tareas sencillas y responder a preguntas básicas con solo pedírselo con la voz. Pero esto únicamente es la punta del iceberg al que vamos directos, porque el futuro estará dominado por robots, inteligencia artificial y algunas cosas más.

Entre los nuevos dispositivos están los altavoces inteligentes. En España acaba de aterrizar el Home de Google, pero en breve llegarán también el Echo de Amazon y el HomePod de Apple. La avispada Amazon lleva ya años impulsando este tipo de asistentes domésticos en EE UU capaces de ofrecer soluciones a cuestiones cotidianas como apuntar y pedir la lista de la compra, informar sobre el tráfico y el tiempo, o controlar la domótica del hogar. Todo ello de una forma más rápida, natural y cómoda que sacar el móvil del bolsillo. Llegarán a las casas pero también a los servicios más generalistas. La cadena de hoteles Marriott integrará altavoces Echo en cada habitación como asistente personal de cada huésped y no será raro verlo también en restaurantes.

Ejemplares en PDF de MiBolsilloDirectamente relacionado, tenemos a los robots que desempeñan trabajos repetitivos y poco cualificados. En China ya existen restaurantes servidos por robots y la hostelería no es el único caso, baristas y cocineros también han empezado a ser sustituidos por robots. Evidentemente no hablamos de alta cocina, ni muy elaborada, sino de comida cotidiana de supervivencia, pero es muy significativo.

Y ojo, también veremos mascotas como el perrobot Aibo que ha resucitado Sony. No solo por esnobismo geek, también por seguridad y para el cuidado de personas. En la misma línea los relojes inteligentes adoptarán funciones de asistentes, vigilantes y cuidadores, en buena medida gracias a la inteligencia artificial. La misma que se utilizará en las smart cities y en los coches autónomos, y que prometen una convivencia óptima, pero también mucho más vigilada.