Como los pensionistas españoles han llenado las calles y las plazas para denunciar la vergüenza de la revalorización del 0,25%, nuestro Ministro de Hacienda ha salido raudo al quite para explicarles que va a reducir las retenciones del IRPF a los mayores de 80 años, con lo cual más o menos, se deducía de su promesa, todo el mundo tendrá la expectativa de ver mejorada su pensión, por la vía de la disminución de sus impuestos.

En realidad, Montoro juega con los pensionistas como los trileros con los incautos a los que despluman. Porque, vamos a ver ¿Cuántos pensionistas van a verse beneficiados de la última regalía de Montoro, del garbanzo de la retirada de la retención?

Pues mira tú por dónde, en el Informe sobre desarrollo del Pacto de Toledo (periodo 2011 – 2015) elaborado por el propio Gobierno, se contienen unos datos sobre las pensiones sometidas a retención en origen por el IRPF, en previsión de futuros pagos por dicho impuesto. Vamos con los datos del Gobierno.

Pues bien, el 100% de las pensiones de orfandad no tienen retenciones por el IRPF. El 89,7% de las pensiones en favor de familiares, tampoco. El 74,2 de las pensiones de viudedad no se ven mermadas por una retención a cuenta del IRPF. Y en cuanto a las pensiones de incapacidad permanente, las producidas por accidente de trabajo o enfermedad profesional no se consideran rentas sometidas al impuesto, y las producidas por enfermedad común sólo están sometidas a retención en una pequeña minoría. Concretamente, las pensiones de incapacidad sometidas a retenciones son el 11,3%. Solo las pensiones de jubilación reciben retenciones en un porcentaje significativo, del 41,1%.

Es decir: De las pensiones que paga la Seguridad Social, sólo a un 32,7% se les hacen descuentos por IRPF. Dos de cada tres pensionistas ya quedarían sin ver el garbanzo de Montoro en los cubiletes. Solo nos queda uno de cada tres.

Pero estamos hablando de pensiones, sin caer en la cuenta de que hay algo menos de un millón de pensiones que perciben dos pensiones, fundamentalmente personas que cobran su propia pensión de jubilación y una pensión de viudedad por su cónyuge fallecido. Con lo que, si hablamos de pensionistas, menos de la cuarta parte serían los favorecidos por la disminución de las retenciones.

Aún hay más cubiletes. Solo los mayores de 80 años pueden ver el garbanzo de Montoro porque los restantes no van a verse favorecidos. Y resulta que de ese 25% de pensionistas sólo un 30% tienen más de ochenta años. Es decir, el 8%.

¿Hemos acabado con los cubiletes? Pues no, porque todavía nos queda el último, y es el de que como la fórmula que va a utilizarse para la disminución de las retenciones es una deducción lineal, todavía habrá incluso en ese 8% final quien mantenga retenciones en el IRPF.

Y una vez que acabamos con los cubiletes de las mejoras de Montoro, deberemos recordar que para llegar a  recibir esta dádiva deberemos haber pagado desde los 65 años hasta los 80 los medicamentos que ayudan a mantener la salud, que no son objeto de ninguna desgravación en el IRPF. De hecho, lo que los pensionistas pagan por medicamentos es precisamente lo mismo que se van a ahorrar algunos, cuando cumplan 80 años, en el Impuesto sobre la Renta.

Aún pagando, podrían establecerse desgravaciones por el pago de medicamentos, fuera cual fuera la edad del pensionista. Podrían arbitrarse otras fórmulas más justas para la revalorización de las pensiones. Pero no, con Rajoy y con Montoro todo es una lotería, que beneficia siempre a los menos necesitados. Y que solo persigue que los pensionistas, principales votantes del PP, dejen de protestar por el robo de su hucha y de su revalorización.