El teletrabajo, un horario laboral flexible, el trabajo a tiempo parcial, la semana laboral comprimida o la jornada reducida son medidas más productivas y que permiten compatibilizar la familia, la vida profesional y la vida personal. No es de extrañar que los españoles consideren como prioridad a la hora de buscar empleo no solo el salario, sino también la conciliación y la flexibilidad laboral como incentivo, factores que, junto a una jornada laboral breve, disminuyen el absentismo.

En el IESE realizamos un estudio, el IFREI, donde aparecen las mismas correlaciones que en otros múltiples estudios internacionales: horarios más racionales y conciliadores mejoran la productividad por hora trabajada. En este informe aparece una diferencia de 19 puntos entre entornos rígidos y entornos flexibles. Además, el estudio concluye que al aplicar medidas de conciliación y flexibilidad se aumenta la productividad un 19%, y la intención de dejar la empresa es un 300% mayor en un entorno laboral rígido y de largas jornadas.

Toda empresa debería establecer una hora de salida clara y cumplirla salvo excepciones ‘muy excepcionales’. Los directivos han de transmitir al empleado que debe ser capaz de realizar su trabajo en las 8 horas de su jornada, y que si necesita más  no es que sea mejor trabajador, sino que es más torpe, o pierde el tiempo o "el puesto le queda grande", e intentar cambiar la política presencial por la de "menos es más".