El Circuit de Barcelona-Catalunya es uno de los lugares predilectos de los ingenieros de los equipos. Una pista técnica en muchas partes y rápida en otras, no demasiado bacheada ni demasiado lisa... Y eso no es buena noticia. Cualquier pista que sea cómoda y previsible para los equipos, juega en contra del espectáculo.

Este domingo, el GP de España ha sufrido el mismo problema que muchos años anteriores: fue absolutamente previsible. La temida lluvia cayó una hora después de lo que las previsiones que hablaban de un 80% de probabilidades apuntaban. Y si hay que esperar a que llueva, malo. Dicho en román paladino: la carrera fue un soberano aburrimiento. De no ser por la desconexión neuronal de Romain Grosjean en la vuelta 3 (para que le dejen en la 'nevera' en la próxima carrera), habría sido imposible de seguir en plena hora de la siesta, merced al cambio de horario que ha estrenado el calendario europeo.

Los jefes de la Fórmula 1, Liberty Media, no se andan con medias tintas. Quieren espectáculo por encima de todo. Por eso potencian historias humanas como la de Joaquín, el niño que tuvo la fortuna de tener una cámara delante cuando se puso a hacer gestos y que acabó viviendo un fin de semana inolvidable, tanto para él como para sus padres. Por eso ficharon a Brian Tyler, un compositor de Hollywood, para hacer un himno. Por eso hacen directos en Twitter, suben vídeos de accidentes y llaman a la participación del público: quieren que pasen cosas.

Montmeló es, justamente, ejemplo de lo contrario. De los 14 pilotos que acabaron la carrera, nueve fueron doblados. La distancia entre el ganador, Lewis Hamilton, y el segundo, su compañero Valtteri Bottas, fue de más de 20 segundos. Más recordaba a las carreras de los 80 y los 90, esas tan falsamente añoradas en las que el primero se escapaba y al rato aparecía otro coche en pista.

Y si fuera sólo la falta de espectáculo en pista, quizá sea salvable la situación. Pero hechos como la oleada de robos que hubo durante todo el fin de semana en el párking de prensa, o serias deficiencias de logística para los aficionados (algunos tuvieron que recorrer 6 kilómetros a pie porque no había nadie que les abriera la verja), juegan en su contra.

Liberty Media y los responsables del Circuit se tienen que sentar en próximas fechas para renovar. Sólo la presencia de Carlos Sainz (la de Fernando Alonso está en el aire, de momento) justificaría mantener la continuidad de Montmeló como sede de una carrera. Si Alemania estuvo fuera del calendario, siendo Vettel campeón, no veo por qué debería seguir España. Y con carreras así, casi que agradecería que se quedara fuera.