Después de una primera parte regular tirando a bien del Real Madrid, en la que sólo había aparecido Vinicius, hubo un cambio radical en la segunda para arrasar al Sevilla FC de la mano de Luka Modric, que ejerció de mejor jugador del mundo, tal y como decían los premios que otorgan la FIFA, la UEFA y la revista France Football.

Si sólo nos tuviéramos que guiar por la segunda parte del Real Madrid - Sevilla nadie debería dudar de los premios que le entregaron al croata. Modric se echó al equipo a sus espaldas y comenzó a dirigir magistralmente a sus compañeros hasta 'acongojar' tanto al Sevilla en su campo que los de Machín no supieron cómo frenar las acometidas blancas, que acabó ganando por dos goles aunque pudieron ser muchos más.

Es probable que alguno diga ahora que el Sevilla no fue lo que viene siendo en esta temporada: a esos les diré que sí, pero que la culpa sólo la tuvo el Real Madrid, que por fin jugó bien aunque los goles los tuvieran que marcar Casemiro y Modric.

No sé si será un espejismo la segunda parte del Real Madrid, pero los 65.000 aficionados que se acercaron al Bernabé, podrán contarles a los ausentes que de nuevo vieron jugar bien al Real Madrid, aunque es verdad que se volvieran a acordar de Cristiano Ronaldo y de sus goles.

Y es que de los últimos 14 goles que ha marcado el Real Madrid en LaLiga, sólo 4 los han marcado los delanteros. 3 de Benzema y 1 de Bale en Huesca. Los demás, salvo el de Brais y Wass en propia puerta, los hicieron los defensas o centrocampistas porque los delanteros son incapaces de acertar.

El Real Madrid y su afición presiento que seguirán sufriendo la ausencia de un goleador y la falta de acierto de los supuestos delanteros de la plantilla. Menos mal que como a Bogart y la Bergman les quedaba París, al Real Madrid les quedan defensas y centrocampistas goleadores: Varane, Ramos, L. Vázquez, Ceballos, Casemiro y el Balón de Oro, The Best, Luka Modric.