Soy farmacéutica y he tenido la suerte de escucharla en varios actos profesionales. Valoro su cercanía y el aire fresco que transmite en su discurso. Por ello me atrevo a escribirle una carta para comentarle un asuntillo que me trae de cabeza. Ojalá pueda ayudarme. 

Esta semana hemos sabido que la Consejería de Sanidad de la Generalitat Valenciana ha decidido eliminar las pseudoterapias de los centros públicos. El abanico es infinito: reiki, ayurveda, kinesiología, terapia biomagnética, terapia floral… y otros mil jardines (con y sin flores). Ya puestos, también solicitan a su Ministerio que modifique la condición de medicamento otorgada a la homeopatía.

La noticia es la guinda de un 2017 que va camino de convertirse en el annus horribilis de la homeopatía. La Organización Médica Colegial y las tres sociedades científicas farmacéuticas de España (SEFH, SEFAC y SEFAP) han mostrado su rechazo. La Real Academia Nacional de Farmacia emitió el pasado junio un documento de posicionamiento en contra. Y en el ámbito universitario, una tras otra las universidades españolas han cancelado sus cursos sobre homeopatía hasta quedar una oferta residual.

La situación legal de los medicamentos homeopáticos es un verdadero patatal donde urge meter mano

Mientras tanto, la situación legal de los medicamentos homeopáticos es un verdadero patatal donde urge meter mano. En 2013 se propuso el borrador de una orden ministerial para evaluar y registrar los productos homeopáticos. Cuatro años después, la orden ministerial sigue sin firmarse.

Entiendo que regular la homeopatía no debe de ser tarea fácil. Más aún cuando el propio Ministerio de Sanidad en su informe sobre terapias naturales afirma: Aunque se han formulado varias teorías para explicar los posibles mecanismos de acción de la homeopatía, ninguna ha sido científicamente verificada. ¿En qué quedamos? Lo primero es aclararse, y lo segundo, mojarse.

Y es que cuando desde arriba la cosa no está clara, a los que estamos a pie de calle en la farmacia nos lo ponen muy difícil. Imagínese tener que explicar a un paciente que un medicamento puesto en el mercado con autorización de su Ministerio en realidad no ha demostrado ser eficaz… ¡como también dice su Ministerio! ¿A quién cree el paciente? Los pacientes y profesionales demandamos un posicionamiento claro sobre la homeopatía por parte del Ministerio de Sanidad. 

Sra. Ministra, la homeopatía siempre ha sido una asignatura pendiente y ha llegado la hora de hacer el examen. A la convocatoria de junio ya no llegamos, pero siempre nos quedará septiembre para sacar el boli rojo.