Mariano, no fue por amor

EVA RUEDA. PERIODISTAOPINIÓN

Hoy es día de focos y fotos, quinielas y rumores, verdades y mentiras. Podría ser un sábado cualquiera, pero no lo es. Sin elecciones generales y en apenas ocho días, Mariano Rajoy ha aupado a Pedro Sánchez a la presidencia del Estado español.

La sociedad española lleva tiempo clamando para que los políticos hagan frente a la corrupción. Y en especial, el Gobierno. Cuando el PP consideró textualmente que la sentencia del caso Gürtel -tras 15 años de líos jurídicos, ¡que se dice pronto!- "no nos afecta en absoluto," en realidad, encendió la batidora. "Aquí Houston: tenemos un problema". Los sabios dirían que para sobrevivir en este mundo cruel no es aconsejable subestimar. A casi nadie. Y que todo el que se atrinchera, al final, tiene que salir a estirar las piernas y tomar el aire.

Fue fácil hacer bromas este jueves al hilo de un, ya, ex presidente enfrentado a una moción de censura que optó por hacer pirola vespertina con su gente de confianza y se atrincheró en un restaurante de la city madrileña.

Mariano -ahora que ya no es presidente he optado por llamarle por su nombre y dejar el apellido para más adelante- decidió no acudir en la tarde del jueves al segundo debate de la fugaz y velocípeda moción de censura que ha acabado con él. El PNV, tan tradicional y tan modernista a la vez, no había apoyado los presupuestos del Gobierno del PP por amor. Lo hizo por 540 millones de euros. Así que cuando el socialista Sánchez ofreció desde el atril de la sala de plenos del Congreso a los vascos que respetaría dicho acuerdo presupuestario, Mariano supo que no todo había acabado. No había nada que hacer. Se atrincheró aquella tarde fuera del Congreso y decidió obviar su papel final de presidente mientras un bolso ocupaba su asiento. Un objeto inanimado sin voz no voto. El bolso de la (todavía entonces) vicepresidenta Soraya.

Los sabios también dirían que hay que saber irse y despedirse bien, y a tiempo. De un bar, de una relación, de una carrera musical, de un equipo de fútbol ganador, de la presidencia de un país… Extraña coincidencia la del jueves. El entrenador Zidane se autodespidió en pleno apogeo de éxito y el presidente Rajoy fue expulsado de la Moncloa en pleno apogeo del inmovilismo.

No va a ser fácil esta nueva etapa política que se abre. Con bolso o sin bolso. Con un presidente socialista, Pedro Sánchez, con más enemigos en su propia casa de los necesarios -y fuera de ella-, con unos presupuestos generales recién aprobados, que su partido rechazó, con una evidente falta de apoyos y contradicciones con sus ahora aliados catalanes, con muchos problemas económicos y sociales que afrontar, Demasiados. Tantos que la nueva vicepresidenta va a tener que optar por controlar la batidora y por un bolso sin fondo.

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