El pasado 10 de junio se inició oficialmente la campaña electoral, Llevamos casi dos intensas semanas de carteles con las caras de los candidatos, cuñas publicitarias en radio y televisión, entrevistas, cartas en los buzones pidiéndonos el voto y debates cara a cara. Pero… ¿servirá de algo todo esto? ¿Ayudará al electorado a decidir su voto? En definitiva, ¿debería importarnos la campaña?

La respuesta a las tres preguntas es un rotundo sí. Cada vez más decidimos qué votar (o si nos abstenemos) durante la campaña. Además, en un entorno electoral tan volátil e impredecible como el actual, lo que pase en estas dos semanas puede ser decisivo.

El 20D prácticamente el 36% de los votantes decidió su voto durante la campaña electoralEn las elecciones del pasado 20 de diciembre, prácticamente el 36% de los votantes decidió su voto durante las dos semanas anteriores a la votación. Esto quiere decir que para casi 4 de cada 10 la campaña electoral fue crucial. La cifra es realmente alta si la comparamos con elecciones previas. Hace 20 años, en las elecciones de 1996 que ganó Aznar, apenas el 13% de los votantes decidió su voto durante la campaña, mientras que  la gran mayoría ya tenía su voto decidido mucho antes. Las lealtades partidistas estaban más definidas entonces y el resultado electoral era más previsible.

Ahora sin embargo hay muchos más votantes indecisos y la competencia entre los partidos es feroz. Hay básicamente dos explicaciones relacionadas para comprender por qué las campañas ahora son tan importantes. La primera, que a nadie se le escapa, es que hay nueva oferta política. La aparición con fuerza de Podemos y Ciudadanos ha hecho que el electorado tenga nuevas alternativas en el menú electoral, y esto hace que la indecisión sobre qué elegir sea aún mayor. El segundo elemento es el alto porcentaje de indecisos. Semanas antes del 20-D entre quienes afirmaban que querían ir a votar, casi la mitad (el 41%) no tenía claro por qué opción decantarse. Es comprensible, por tanto, que los partidos saquen toda su artillería en campaña para tratar de llevar a los electores dubitativos a su terreno, ya sea para reforzar su voto, para convencerlos de que voten a un partido distinto o para animarles a que no se queden en casa y acudan a las urnas el 26 de junio.

Los perfiles más buscados en campaña son sobre todo los electores jóvenes, universitarios y votantes de nuevos partidos, que fueron el 20-D los más indecisos y los que en mayor medida apuraron hasta el último momento para decidir su voto.