Hola, yo. Soy tú. El tú que serás dentro de 25 años. Hace un mes cumplí los 67 y me acabo de jubilar. Bueno, en realidad de prejubilar; no me tocaría hasta los 70 pero, después de unas semanas de negociación, la empresa me ha hecho una oferta que no he podido rechazar. Entiéndeme bien: no he tenido opción. El único que parecía más contento que el de recursos humanos era el androide que ahora ocupa mi puesto, aunque también puede ser que esa sonrisa idiota sea su única expresión.

Quizá te sorprenda lo tarde que nos jubilamos hoy. ¡No hay alternativa! Aunque los sueldos no han dejado de bajar, las pensiones son tan míseras que nadie se opondría a prolongar aún más la vida laboral. Es la propuesta estrella de la nueva presidenta, Inés Arrimadas, que se presenta como “una jovenzuela” de 61 años. ¡Normal! ¡Si la campeona del mundo de Candy Crush 3D tiene 93 tacos y sigue barriendo rivales camino de reeditar su título! Igual la conoces; se dedicaba a la política. Se llama Celia… nosequé. Ya me acordaré, ya; mi memoria no es lo que era.

Si uso contigo este prototipo de correo transtemporal es porque ahora, justo ahora, estáis en un momento crucial para evitar esta situación. Si he acertado, el mensaje te llegará justo después de las protestas masivas de los jubilados por todo el país. La imagen asustó tanto al gobierno del PP que el ministro de Hacienda (¿Montero? ¡Montoro!) propondrá una deducción en el IRPF para los mayores de más edad; una medida difusa que sólo beneficiaría al tercio con las pensiones más altas, no a todos aquellos –y, sobre todo, aquellas– que no llegan a fin de mes. ¿Una cortina de humo? Sí, pero funcionó.

Los jubilados volvieron a casa, abandonaron las protestas, aceptaron la subida del 0,25% y votaron de nuevo masivamente a la derecha en las siguientes elecciones. Mientras, el saqueo de la hucha de las pensiones continuaba, las cotizaciones míseras de los jóvenes precarios no podían frenar la sangría y el Pacto de Toledo saltó por los aires. Las aseguradoras privadas hicieron su agosto.

Debes salir ahí afuera y contar esto que te he dicho. Haz que el mensaje llegue a todos: a esos mayores que tomaron las calles y a los que dentro de unos años os arrepentiréis de no haber estado ahí con ellos.

Claro que, si te da pereza, siempre puedes hacer otra cosa que yo no hice: acercarte al banco y abrirte un plan de pensiones.

Cuídate. Y vigila la columna del garaje.

(¡Matalobos! ¿Se apellida Matalobos? No, ¿Villapalos…?)

Luís Pardo