Masculino, femenino, neutro y los demás

LUCÍA ETXEBARRIA. PERIODISTA Y ESCRITORAOPINIÓN
Lucia Etxebarría. Periodista y escritora.
Lucia Etxebarría. Periodista y escritora.
20 minutos

Cuando nacemos nos adjudican un género. Masculino o femenino. Y creen que esto tiene que ver con nuestro sexo. Sexo es con lo que nazco (con pene o con vagina) y género con lo que me identifico (si yo me siento varón o hembra). Muy simple, ¿verdad? Mentira. Nos han enseñado a creer que hay dos sexos, masculino y femenino. Pero esto no es así.

No hay un solo sexo, masculino y femenino. La intersexualidad existe

Cuando nacemos, tenemos cuatro sexos. El ‘sexo genético o cromosómico’ o la estructura de los cromosomas (xx o xy). El ‘sexo gonadal’, o la estructura de las gónadas, la diferenciación en testículos u ovario, que participarán en el desarrollo de los genitales (útero, trompas, vagina, conductos sexuales masculinos). El ‘sexo genital o fenotípico’. Los genitales externos. ¿Pene o vagina? ¿U otra cosa? Y el ‘sexo de crianza social’, o el asignado al recién nacido. Es decir, si me han criado como niña o niño.

Puede suceder, por ejemplo, que alguien nazca con un sexo cromosómico xy (femenino), con un aparato gonadal con microovarios, pero sin útero propiamente dicho, con un sexo genital que pudiera entenderse como un micropene o como un clítoris o una vulva macrodesarrollado. Y que toda la vida le hayan criado socialmente como un chico. Este fue el caso de Melibea, que descubrió su condición hace poco. No es hombre ni mujer: es intersexual.

Hasta hace poco cuando llegaba a consulta un individuo con este problema inmediatamente se le ‘reconstruía’ quirúrgicamente, como hombre o como mujer. Ojalá que nadie se viera presionado a realizar ninguna cirugía ‘reconstructiva’ a su bebé. Ojalá se pudiera admitir que una persona intersexual es una persona sana y simplemente diferente.

Tristemente, muchas personas no saben que ni el sexo ni el género son binarios. Pero no hay un solo sexo, masculino y femenino. La intersexualidad existe. Tampoco hay dos géneros, masculino y femenino.

Existen personas transgénero o cisgénero, respondiendo al género sexual con el que se identifica una persona, independientemente del sexo biológico con el que haya nacido.

La clasificación binaria es limitada, constrictora y aburrida

Existen personas bigénero (alternan identidad masculina y femenina), trigénero (alternan identidad masculina, femenina y neutra), de género neutro (no se identifican con ningún género), de género fluido (permanecen en constante movimiento), pangénero (se ubican de forma fija en todas las identidades)…  Existen personas genderqueer, un término que agrupa a las anteriores y a muchas más.

Y luego, además, está la orientación sexual. ¿Con quién queremos tener sexo? Yo, por ejemplo, me siento cisgénero (mujer) y pansexual.

Complicadísimo, ¿verdad? Para simplificarlo todo, lo ideal sería que no tuviéramos que definirnos, que se nos viera simplemente como personas. Que nadie tuviera que poner su sexo en el registro civil.

Que nos diéramos cuenta de que la clasificación binaria es limitada, constrictora y aburrida. De que crea una cultura de discriminación y prejuicio.

Que admitiéramos que el género es un espectro, una gama.  Que es complejo y presenta infinitas posibilidades. Y que esas posibilidades (esa amplia faceta de grises) son mucho más divertidas y prometedoras que quedarnos en un mero blanco o negro.

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