Las bolsas de plástico han llegado a ser un producto cotidiano en nuestras vidas, que podemos adquirir todavía gratis en los comercios. Sin embargo, el precio que estamos pagando por utilizarlas es más alto de lo que creemos, solo que lo paga el medio ambiente y nuestra salud. Hay que recordar que la vida media de una bolsa ronda los 12 minutos.

Según los datos que tenemos en Greenpeace, cada persona utiliza enEspaña una media de 350 bolsas comerciales de plástico al año. Esto supone 15.000 millones de bolsas anuales, que significan más de 100.000 toneladas de basura anuales. La producción de los materiales con que se fabrican las bolsas es contaminante y se utilizan productos peligrosos para la salud.

Existen alternativas para evitar su uso y que no conllevan un cambio de hábitos radical

Además, las bolsas convencionales no son biodegradables; tardan hasta cinco décadas en descomponerse en el medio ambiente. Por esta razón, las bolsas que escapan al tratamiento por los sistemas de gestión de residuos, provocan graves impactos sobre la fauna, especialmente sobre la marina.

Existen alternativas para evitar su uso y que no conllevan un cambio de hábitos radical. La mejor alternativa es utilizar bolsas reutilizables, de materiales naturales. Algo fácil y sencillo. Así que la próxima vez que alguien nos ofrezca una de estas bolsas tenemos que recordar que el mejor residuo es el que no se genera. La prevención tiene que ser la prioridad de cualquier modelo de gestión de residuos si se quiere que sea exitoso y respetuoso con el medio ambiente.