En cuanto a la música se refiere, David, siempre he pensado que nací tarde. Tú te fuiste pronto, todo hay que decirlo, pero ese es otro tema. Felicidades, por cierto, que este 8 de enero, si mal no recuerdo, habrías cumplido 71. A lo que iba, no creo que lo sepas, pero estuve a punto de poder verte en un festival en el año 2004. Fue en Galicia, en el Monte do Gozo. Por allí pasaron varios amigos tuyos: tu compañero de piso Iggy, Dylan… también estuvieron The Cure, Muse, Chemical Brothers, Starsailor, Echo and the Bunnymen… A día de hoy sigue siendo uno de los mejores festivales que recuerdo, pero faltaste tú por unos problemas de salud que tuviste tras el incidente aquel en Alemania. Una pena que el gran Lou Reed no supiera suplirte como merecía la ocasión. Sé que también era amigo tuyo y, lo siento, pero estuvo más bien sosete. Bueno, ya sabes lo impredecible que ha sido siempre.

Como decía antes, te fuiste pronto, también de los escenarios. De hecho, poco más te prodigaste más allá de tus apariciones junto a Arcade Fire, Alicia Keys o con David Gilmour y aquella versión sublime de Confortably Numb en el Royal Albert Hall, ¿lo recuerdas? Con ese toque tan personal que siempre le dabas a todo, tirando para arriba y haciendo tuya la melodía. Pues bien, ¡Yo tenía que haber estado ahí! Pero tampoco pudo ser en esta ocasión. Qué le vamos a hacer, contigo ha sido imposible.

Lo dicho, yo nací tarde, pero me alegro de que tú no lo hicieras. Hace poco tuve una agradable charla con Julio Castejón, líder del grupo Asfalto, y me decía que “un fenómeno como el de Los Beatles hoy sería imposible”, así que imagino que contigo pasaría lo mismo. Ni siquiera con todo ese derroche de originalidad del que hiciste gala durante toda tu carrera, ni con tus peculiares ojos, ni con tu extravagancia, ni con tu elegancia, ni con ninguno de tus alter ego (Ziggy, el duque blanco…). Pero tampoco, creo, y esto es lo más triste, con tu música. Tus obras maestras mucho me temo que hoy no tendrían una buena acogida por parte del gran público. The Man Who Sold The World, Life on Mars?, Changes, Space Oddity o una menos conocida -pero sin duda entre mis favoritas-, Something in the Air. Sinceramente, no te veo hoy aquí escondiendo la voz tras un autotune, ni sustituyendo a Peter Frampton, a Robert Fripp, a Brian Eno, a Dennis Davis o a ninguno de tus músicos por una mesa de mezclas y una caja de ritmos de un solo ritmo, que además es machacón y desagradable. Sinceramente, no. Igual en tu Inglaterra natal… por desgracia, yo no pude estar en ese mágico Londres de los 70. Pero bueno, así son las cosas: yo nací tarde, y tú te fuiste demasiado pronto. Nunca pudimos coincidir, pero cuando lo hagamos, y espero que sea tarde, que sepas que no me rindo tan fácilmente: me debes un concierto.

PD: Por favor, saluda de mi parte a Keith Moon, a Hendrix, Prince, Syd Barrett, Rick Wright, Freddy Mercury, George Harrison, Jim Morrison, Janis Joplin, Elvis, Lennon, Bonham, Kurt Cobain, Chris Cornell, Leonard Cohen, Jeff Buckley, George Michael, Bob Marley, Manolo Tena, Antonio Vega, Lemmy… a todos, a todos los genios que, como tú, también se fueron demasiado pronto.