"¿Qué es lo que han conseguido? No han conseguido nada". Cuando escuché estas palabras del diputado por Valencia Toni Cantó, dirigidas a Compromís, sentí una mezcla de incredulidad e indignación. Aunque, bueno, la incredulidad me duró poco. Fue sobre todo indignación, porque ese "no" a los 37 millones de euros para el transporte metropolitano de València es un misil (metafórico, como aquel que lanzó Cantó a RTVV en un polémico vídeo), pero no a la coalición de Ribó y Oltra, sino a las necesidades de los valencianos. Me da igual que lo pida el PSOE, Ciudadanos, el PP o quien sea.

La financiación de la Autoridad del Transporte, creada para poder optar a la ayuda estatal, es una demanda justa. Madrid recibirá 126 millones de euros, Barcelona 108 y Canarias 25. València, ni un céntimo. Como usuario de la EMT y de Metrovalencia, coincido con el portavoz de Cs en València, Fernando Giner, en la necesidad de mejora de ambos sistemas. Pero que su partido vote "no" a la subvención choca de plano con sus exigencias en el Ayuntamiento.

Hay que ser consecuente, aquí y en Madrid. Negar la ayuda a València a la vez que se apoyan los presupuestos del cupo vasco y de los 204 millones para Canarias no casa con la igualdad entre españoles que dice defender Cs. Pero quizás el nacionalismo del PNV y Nueva Canarias sí sea del agrado de Toni Cantó.