La imagen de la catedral de Notre-Dame en llamas conmocionó este lunes no solo a Francia, sino a toda Europa.

El monumento sacro más visitado del continente, una joya del gótico, ha sufrido daños tremendos ante los ojos de millones de personas que compartieron el dolor de los franceses.

Cómo reparar una pérdida tan catastrófica para el patrimonio mundial es ahora la gran pregunta para un país en shock.