Después del ataque de Nueva Zelanda, el horror sacudió ayer Holanda. Otras veces las víctimas eran ciudadanos en un mercadillo navideño o turistas en lugares emblemáticos. El terror, en sus diferentes formas, no avisa. No distingue. No se mueve por la razón, solo por el odio o la necesidad de generar miedo. La policía debe seguir vigilante. Y nosotros no cambiar nuestra forma de ser. Es una batalla que no podemos perder.

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