Los sueldos de los españoles apenas crecieron un 2% el año pasado. El paro sigue siendo el principal problema del país y el mercado laboral aún se ceba con los más jóvenes: solo pueden entrar en él si aceptan un sueldo más que precario. En este escenario desalentador, resulta que comprar una vivienda es un 8% más caro que hace un año y que el alquiler se ha disparado. Si los gobiernos están para mejorar la vida de la ciudadanía, parece claro que aquí han fallado.

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