Declara la república y al segundo la suspende. Reconoce que hay catalanes angustiados, pero prefiere continuar su huida hacia la nada. Las empresas se van, los ciudadanos sacan su dinero. Puigdemont ha dejado a Cataluña bloqueada. Ayer pudo convocar elecciones y abrir una salida, pero siguió su descenso. Es él quien teme a las urnas.