Carreteras cortadas, vuelos cancelados, trenes retrasados, aulas cerradas, calles resbaladizas... La nieve nos hace la vida un poco más incómoda. La fuerza de la naturaleza es mayor que la del hombre, así que es inevitable sentirla. No podemos pedir imposibles a las instituciones, pero sí que cumplan y minimicen los efectos. Y tiene un lado muy positivo. La nieve es agua para los embalses, reduce la contaminación... e invita a disfrutar.

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