Febrero va a acabar igual que empezó: con un temporal que dejará a medio país teñido de blanco. El hielo, las bajadas bruscas de temperatura, la lluvia y la nieve reaparecen. Algunas infraestructuras se resentirán, pero esta vez no podrá haber ninguna institución que diga que no esperaba el temporal. Su nombre, la Bestia del Este, no invita al optimismo, pero España debe estar preparada para reaccionar a días como estos.

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