Las grandes ciudades afrontan ya su segundo año de subida descontrolada de los precios del alquiler. La mayoría de sus alcaldes dijeron que iban a afrontar el problema poniendo coto a los pisos turísticos, pero ninguno ha llegado a tomárselo en serio. Las autonomías cogieron el testigo, pero con idéntico éxito. Y ahora el Gobierno central se suma a la ola de anuncios. Confiemos en que esta vez sí acierten.

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