Cuando, para cimentar tus ideas independentistas, te pasas años aceptando pulpos como animales de compañía, pasa que, puestos los argumentos peregrinos de manifiesto, se caen los palos del sombrajo. Y eso está pasado con Tabarnia, esa maravillosa parábola, que deja a los líderes del separatismo con la única defensa del "no es lo mismo". Y no basta