Hola, Laura. Para quien no vea la tele, te presento: eres una concursante de Gran Hermano, de 25 años, de Sevilla y técnico de Farmacia. Poco más deberíamos saber de ti, más allá de lo que hagas en el concurso. O de lo que cuentes. Pero, y aunque aún no lo sabes, tienes algunos compañeros que podrían camuflarse y pasar desapercibidos a la perfección en un grupo de cotillas de mala ralea.

Eres una mujer transexual, algo que tú no has contado porque no te ha dado la gana (y lo cuento yo porque ya no es un secreto y tu madre, casi obligada, ha hablado ya de ello). Pero ha dado igual. Uno de tus compañeros, con una mala intención rayana en lo malvado, se ha encargado de contárselo a todo el mundo.

El otro día, varios de tus compañeros (ofendemos a la palabra 'compañero' usándola aquí) te acorralaron e intentaron hacer que ¿confesaras? Valiente hatajo de torpes. Ser una persona transexual no es malo. Ni bueno. Simplemente, es. Y no es asunto de nadie hasta que uno o una no quiera que lo sea.

Infundes valor, no solo a personas como tú, sino a cualquiera al que no le dé la gana de regalar su intimidadPero, ay, Laura, hay mucho garrulo con prejuicios y poco mundo. Hay gente que ha entrado en el siglo XXI pero en la que el siglo XXI nunca entró. Son impermeables a la normalidad. El zoilo que ha ido revelando tu intimidad y otro cómplice suyo que vive de 'deconstruir ropa', lo que se traduce en ponerse harapos, te han acusado además de usar tu transexualidad para ganar el premio. Sí, a su parecer estás intentando aprovechar un hecho que tratas de mantener en secreto. Si esos dos compañeros tuyos fueran un poco más absurdos, serían un cerdo vestido de flamenca.

Solo quiero que sepas, Laura, que eres una valiente, como lo fue Amor, también concursante de Gran Hermano. Que no te dejaste presionar y que eres más fuerte que esos palurdos que demuestran tener poco mundo y poca, muy poca empatía, humanidad y tacto. Y eres un ejemplo, porque infundes valor. No solo a otras personas como tú, sino a cualquiera a quien no le dé la gana de regalar su intimidad, por más que metan la zarpa en tus asuntos para tratar de arrebatártela. Y también quiero que sepas que hay mucha gente diferente, de esas personas a las que de tu pasado solo les importa lo que quieras detallar y lo que quieras ser.

"Cada persona es libre de contar lo que quiera. Hay ciertos temas que en España siguen siendo demasiado tabú", les dijiste. ¡Ole tu co…! Ya me entiendes, no puedo ponerlo aquí.

Un beso, guapa. Isra Álvarez.